Noticias eXplora: Cuando la ouija te lleva a desertar del Ejército El 9 de julio de 1990, desaparecieron de su base en Augsburgo, Alemania Occidental, seis analistas de inteligencia estadounidenses con autorizaciones de seguridad de alto secreto. Se trataba del sargento Annette Eccleston, de 22 años, natural de Hartford, Connecticut; el soldado de primera Michael Hueckstaedt, de 19 años, natural de Farson, Wyoming; los soldados rasos Kris Perlock, de 20 años y natural de Osceola, Wisconsin, Kenneth Beason, de 26 años, natural de Jefferson City, Tennessee y William Setterberg, de 20 años, de Pittsburgh; y finalmente el especialista Vance Davis, de 25 años, de Valley Center, Kansas. Todos trabajaban en la USASA (acrónimo de la Agencia de Seguridad del Ejército de los Estados Unidos) en Gablingen, al norte de Augsburgo, en Baviera. El personal asignado a esta estación de campo estaba formado por personas que obtuvieron calificaciones muy altas en los exámenes de ingreso del Ejército para ser técnicos calificados, que es la categoría laboral mejor clasificada del Ejército estadounidense. Por esa razón, y en un contexto de guerra fría, sus mandos pensaron que habían sido secuestrados para ser interrogados por el "enemigo". Pero nada más lejos de la realidad. Los supuestos desertores Los soldados desaparecidos en Alemania aparecieron a miles de kilómetros, en la Bahía de Pensacola Cinco días después de su extraña desaparición, cuando en la base ya les trataban como espías, un policía de Gulf Breeze, en Pensacola, Estados Unidos, detuvo a una furgoneta Volkswagen por tener rota una luz trasera. Cuando el agente pidió la documentación saltaron todas las alarmas. Hueckstaedt no tenía permiso de conducir y, al llamar por radio, el agente comprobó que era uno de los militares desaparecidos. Los cinco restantes fueron detenidos posteriormente y llevados a Fort Benning, Georgia, donde fueron recluidos en régimen de aislamiento, incomunicados. Curiosamente se hallaban en una de las zonas de mayor incidencia ovni de los noventa, lo que disparó las especulaciones. ¿Habían sido abducidos? OVNI de Ed Walters en Gulf Breeze No. Nada de eso. Según explicó Vance Davis, se habían "ausentado sin permiso" (AWOL abreviado en inglés) para viajar a una playa de Florida con el propósito de esperar la segunda venida de Jesucristo. Y a semejante disparate llegaron tras recibir varios mensajes a través del tablero Ouija. La realidad siempre supera la ficción. De hecho, se alojaban en casa de una amiga con habilidades psíquicas llamada Anne Foster que también sería detenida, aunque dejada en libertad más tarde. Los militares, sin embargo, fueron dados de baja con honores de Fort Knox, después de que la investigación no hallara evidencias de que los soldados de la Brigada de Inteligencia Militar 701 hubieran estado involucrados en espionaje alguno. No obstante, se les degradó y perdieron la mitad del salario de un mes por "los delitos de AWOL y falsificar los documentos de licencia". Vallée asegura que el caso es real y dice estar confundido por la forma que los soldados regresaron a los Estados Unidos Y es que se presupone que así es como el GB6, así se les llamó, pudieron viajar de Europa a Estados Unidos. Nunca explicaron cómo pudieron llegar a Gulf Breeze sin ser detenidos. Supuestamente tomaron un vuelo de Munich a Atlanta el 3 de julio de 1990 para dirigirse después a Pensacola donde se hallaba la aludida psíquica y su compañera de piso que, con los años, se convertiría en la esposa de Davis. Mención aparte merece su aventura con la ouija. Todo comenzó en noviembre de 1989 cuando, según Davis, "decidimos experimentar un poco con estas cosas. Queríamos ver si realmente había algo real en la percepción extrasensorial, parapsicología, fantasmas, cartas del tarot." Según el testimonio de este especialista, varios supuestos espíritus hablaron con el grupo, prediciendo la Guerra del Golfo y el terremoto de Irán de 1990. "A fines de mayo –continúa explicando Davis–, nos dijeron que podríamos pensar en tratar…

Comments

Be the first to add a comment