Noticias eXplora: La estirpe secreta del rey Salomón Hasta hace relativamente pocos años, Lalibela (Etiopía) era un lugar prácticamente inaccesible, lo que sumaba más exotismo y misterio al lugar y a la verdadera naturaleza de sus iglesias excavadas en la roca. Se requerían cuatro días para poder realizar el recorrido en mula desde Dessie, el último lugar al que llegaba la carretera. Hasta 1950, no fue posible acceder en coche al lugar. Aunque Lalibela no mantenga su aspecto tradicional, con casas circulares de piedra y techo de paja, todavía sigue existiendo allí una marcada dualidad entre las viviendas cuyas paredes están hechas de adobe y cubiertas de chapa y los edificios más altos, destinados especialmente al turismo. Pero, sin lugar a duda, lo que más impresiona de Lalibela son sus imponentes iglesias que, además, se encuentran completamente intactas. Este lugar, ya en el siglo XVI, era una auténtica zona de peregrinación etíope y, sin embargo, resultaba prácticamente desconocido para los europeos. El primero que vio estas iglesias fue el religioso portugués Francisco Álvares (1521). En su obra, Preste Juan de las Indias, describió así a las iglesias: "Me cansaba escribir más de estas maravillas, puesto que me parecía que me acusarían de falsedad (…) hay mucho más de lo que he escrito, y lo he dejado para que no me acusen de decir mentiras". Sin embargo, la eclosión cultural, arqueológica, litúrgica y turística del lugar no se produjo hasta 1960. La historia de sus gobernantes nace del mito del rey Salomón y la reina de Saba LA DINASTÍA DE SALOMÓN Aunque se sepa poco de su realización, las iglesias están vinculadas directamente con la monarquía etíope y sus orígenes. Como establece Mario Sanz Elorza, en su artículo Las iglesias monolíticas de Lalibela en Etiopía, Patrimonio de la Humanidad, "La historia de sus gobernantes es en buena parte inventada, y nace del mito del rey Salomón y la reina de Saba. Sin embargo, la creencia en la existencia de una dinastía salomónica, que ha perdurado casi hasta nuestros días, sigue estando profundamente arraigada en el imaginario colectivo. El supuesto origen divino de los monarcas etíopes ha hecho que política y religión fueran de la mano durante siglos". Una mezcla de realidad y mito conforman los orígenes de Etiopía, en donde el cristianismo ortodoxo egipcio determinó completamente su historia y ayudó posteriormente a que Etiopía no fuese ocupada durante el periodo colonialista europeo, a excepción de la ocupación italiana (entre 1936 y 1941, cuando pasó a llamarse Abisinia). Los etíopes consideran que el auténtico Arca de la Alianza se encuentra en la iglesia de Santa María de Sión, en Aksum La monarquía, por consiguiente, integra todos estos aspectos de Etiopía. Su primer rey fue Menelik I, cuya historia no deja indiferente a nadie. A Menelik se le ofreció el reino de Israel, por ser, como hemos dicho, el primogénito de Salomón, pero lo rechazó y volvió a Etiopía, acompañado de un séquito conformado por los hijos mayores de los altos comisionados del rey judío. Uno de sus acompañantes, Azarías, tuvo un sueño en el que se le reveló que Menelik tenía que llevarse hasta Etiopía el objeto más sagrado de la fe judía: el Arca de la Alianza. Salomón, ante este hecho, mandó a sus soldados que persiguieran a Menelik, pero, también en un sueños, se le reveló que su hijo tenía que llevarse el arca. Desde ese momento, los etíopes consideran que el auténtico arca está en Etiopía, en la iglesia de Santa María de Sion (Aksum). iglesia de Santa María de Sion, en Aksum La dinastía salomónica gobernó en Etiopía hasta 1974, cuando Haile Selassie, el último emperador, acabó siendo apartado del poder, siendo de obligada recomendación la obra del periodista Ryszard Kapuscinski, El emperador. Sin embargo, la dinastía Zagwe también intentó demostrar que procedían de Salomón a través del reforzamiento de la cristiandad en Etiopía. Dentro de esta dinastía, el rey Lalibela, con cierto carácter legendario, es el más destacado, ya que, durante su reinado…

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