LA IGLESIA DEL AHORASe arrodillan ante un dios que libera en 24 horas.
Diezman en datos.
Se confiesan en emojis.
Cantan con hashtags que no significan nada y lo venden todo.
El altar brilla —una luz azul, suave, relajante—
y el sacerdote es el algoritmo,
nunca duerme, nunca llora,
solo observa.
No rezan.
ActĂşan.
No construyen.
Consumen contenido sobre construcciĂłn.
Y cuando el mundo arde,
lo transmiten en vivo —con un código de descuento.
Esta es la ironĂa más cruda del siglo XXI:
Tenemos conocimiento infinito,
y ninguna sabidurĂa.
Podemos alcanzar las estrellas,
pero olvidamos cĂłmo contener un pensamiento.
Nos hemos convertido en los mendigos más ricos de la historia:
poseéndolo todo,
y sin construir nada.
Se rĂen del sacrificio.
Se burlan del sufrimiento. Llaman a la moderación “trauma”
y a la disciplina “opresión”.
Se ha eliminado la palabra “ganar”.
Se ha reemplazado por: “sentir”.
Ya no hay pecado,
excepto la excelencia sin disculpas.
Y no hay virtud,
excepto desplomarse en pĂşblico.
Pero todavĂa hay algunos —unos pocos—
impasibles, sin apoyo,
que despiertan con fuego en el pecho
y silencio en los huesos,
y construyen.
Para no ser vistos.
Para no ser alabados.
Pero porque la catedral debe levantarse,
aunque esté enterrada bajo
un millón de dioses de plástico.
S. Tominaga también conocido como CSW
3 de mayo de 2025
https://x.com/CsTominaga/status/1918654874952380817?t=ho1n9Gd5d2U9NuKBsKzXlw&s=19 https://t.me/S_Tominaga/3234