Con tarifas de transacción inferiores a 1/100 de centavo, las pequeñas empresas finalmente podrían competir en igualdad de condiciones. Un café de $4 no tendría un impuesto de 37 centavos para Mastercard; tendría una tarifa tan pequeña que sería casi invisible: menos de una milésima de centavo. Para la tienda independiente, eso significa quedarse con casi cada centavo de sus ganancias. Para el cliente, significa que los precios se mantienen justos y para la comunidad, significa que las pequeñas empresas pueden sobrevivir y prosperar.

Starbucks no necesita ser rescatado. Su modelo de negocios está diseñado para aplastar a la competencia, aprovechando las economías de escala y las estructuras de tarifas favorables para sofocar a los jugadores más pequeños. Pero, ¿el café de la esquina? ¿El tostador de pan del barrio? Están librando una batalla perdida a menos que cambie la economía. Bitcoin ofrece ese cambio: un sistema donde los pagos se procesan de manera eficiente, económica y equitativa. No se trata solo de mantener las puertas abiertas, sino de nivelar el campo de juego y darles a las pequeñas empresas la oportunidad de competir, innovar y darle vida a sus comunidades.

En un mundo en el que Starbucks paga una cuarta parte de las tarifas que paga una tienda independiente, no es de extrañar que las pequeñas cafeterías tengan dificultades para sobrevivir. Bitcoin tiene el potencial de cambiar ese equilibrio, asegurando que las empresas locales conserven más de lo que ganan y que sus comunidades sigan siendo vibrantes y diversas. No se trata solo de una solución tecnológica, es una lucha por la justicia, por las oportunidades y por la supervivencia del ciudadano común.

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Esto es por lo que luchamos: un mundo en el que las pequeñas cafeterías independientes no se vean aplastadas por el peso de tarifas injustas, en el que un café de 4 dólares no venga con un impuesto oculto para Mastercard que se lleve ganancias preciosas.

Se trata de nivelar el campo de juego, de garantizar que las empresas locales, el alma de las comunidades, puedan prosperar sin verse excluidas por gigantes globales como Starbucks, que utilizan su tamaño y poder para negociar tarifas que son una fracción de lo que paga la pequeña cafetería.

Se trata de justicia, de que cada transacción no incline aún más la balanza a favor de las cadenas monopolistas, sino que apoye la diversidad, la creatividad y la humanidad que aportan las pequeñas empresas. El Bitcoin real, con sus tarifas microscópicas, les da a estas empresas una oportunidad de luchar. No es solo tecnología; es una solución que permite que la cafetería de la esquina conserve sus ganancias, que el tostador del barrio crezca y que el barista local conserve su trabajo.

Esta lucha es más que solo números.

Se trata de preservar el corazón de nuestras comunidades y garantizar que la innovación y la independencia tengan un lugar en el mundo. Por eso luchamos: una economía en la que todos tengan una oportunidad justa, sin importar cuán pequeña o grande sea su empresa.

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S. Tominaga, también conocido como CSW
10 de enero de 2025
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Este es el trato: Masterc

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