Noticias eXplora: Magia negra en la antigüedad (II) Junto a tablillas y figuras "vudú", un tercer grupo de evidencias arqueológicas ha permitido a los investigadores profundizar en las prácticas mágicas de la Antigüedad. Se trata de los Papyri Graecae Magicae o Papiros Mágicos Griegos, un conjunto de textos escritos en griego, demótico y copto datados entre el siglo I a.C. y el IV de nuestra era. Estos textos, hallados en el desierto egipcio, constituyen un material de valor incalculable, pues no sólo evidencian la riqueza del sincretismo religioso de Egipto bajo la dominación romana, sino que además amplían nuestro conocimiento sobre la variedad de hechizos y prácticas mágicas de la época. Buena parte de las "recetas" incluidas en los papiros guardan notables similitudes con las tabellae, pero en otros casos presentan soluciones totalmente distintas. Una de las instrucciones más singulares explica, con todo lujo de detalles, cómo conseguir que el enemigo pierda la cordura: para ello había que atar un pelo de la víctima al de un muerto, y adherir ambos al cuerpo de un halcón. En otro caso, se alecciona al mago para conseguir que la víctima elegida sufra terribles pesadillas o incluso la muerte, después de dominar la ira del dios Seth y dirigirla contra el adversario deseado. AL HABLA CON LOS MUERTOS El repertorio de prácticas mágicas desarrollado en el mundo antiguo contaba también con otra "disciplina" de tintes no menos siniestros: la comunicación con los espíritus de los muertos, o nigromancia. Una práctica esta que debía ser común desde tiempos muy antiguos, pues la primera mención de la que se tiene constancia se halla, precisamente, en el libro XI de la Odisea, un texto que data de la época arcaica. Los estudios realizados por los especialistas parecen evidenciar que la nigromancia fue una costumbre bastante común en Grecia. De hecho, distintas referencias en fuentes literarias hacen mención a los nekuomanteia o nekromanteia, "lugares de profecía de los muertos" o "lugares donde se ve a los muertos", respectivamente. Al parecer, existieron cuatro oráculos de este tipo que obtuvieron una fama considerable: el Acheron, en Thesprotia; el Avernus, en Campania; Heracleia Pontica, en el Mar Negro y el Tainaron, en la península de Mani. Según el especialista Daniel Ogden, autor de Greek and Roman necromancy, estos nekuomanteia podían estar ubicados en cuevas artificiales o naturales, o bien en lagos "donde no había pájaros". Los consultantes debían pasar la noche en el interior del nekuomanteion, de forma que los espíritus le revelaran las respuestas durante el sueño Por desgracia, la arqueología no ha obtenido muchas evidencias sobre las prácticas allí realizadas, aunque todo parece indicar que para obtener la información deseada, los consultantes debían pasar la noche en el interior del nekuomanteion, de forma que los espíritus le revelaran las respuestas durante el sueño, una práctica conocida como "incubación". Ya en época romana, la práctica de la nigromancia estuvo vinculada a la participación de niños durante el ritual, generalmente como médiums, pues se creía que los infantes vírgenes poseían un espíritu limpio que facilitaba la comunicación con los espíritus. Al igual que en el caso griego, la finalidad de estos rituales era obtener algún tipo de información valiosa, o una predicción sobre el futuro. Curiosamente, la participación de niños en los rituales nigrománticos extendió la idea de que, en ciertos casos, éstos eran sacrificados durante los rituales, algo que en ningún caso ha sido demostrado por la arqueología. Ritual de Incubación Esta connotación negativa de la nigromancia en época romana se manifestó tanto en la República como bajo el Imperio. De hecho, fue moneda corriente que algunos autores del momento utilizarán las acusaciones de nigromancia para desacreditar a figuras relevantes, e incluso a emperadores, como ocurrió con Nerón, Cómodo o Caracalla, entre otros. Una percepción negativa que tuvo su reflejo en la persecución que éstas y otras prácticas…

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