Noticias eXplora: Charles Fort: padre del periodismo de misterio En 1919 se publicó, afortunadamente, un libro extrañísimo titulado The Book of Damned (El libro de los Condenados). Se trataba de una extravagante recopilación de noticias y sucesos que desafiaban, rozando el delirio, lo que hasta entonces conocía la ciencia. Exploradores lunares, piedras con caracteres chinos encontradas en Irlanda, misteriosos eclipses inexplicados, aerolitos procedentes de bancos de hielo aéreos supergeográficos, gigantes venidos desde el universo Monstrator, enanos de Elvera; lluvias de sustancias amarillas ―y negras, y rojas―, de trozos de carne, de pájaros y ranas; planetas oscuros que no reflejan la luz del Sol, huellas de extraterrestres en un prado de Michigan o en un campo de avena de Devonshire; objetos voladores no identificados, en ocasiones tripulados por ángeles que habitan en los espacios interplanetarios; lunas y niños azules, monedas del pleistoceno y ooparts por doquier, poltergeists y cosas que se mueven solas; islas flotantes del Supermar de los Sargazos, civilizaciones desaparecidas y dioses venidos de las estrellas… Portada de El libro de los condenados, reeditado recientemente por la editorial Reediciones anómales Sorprendentemente, fue todo un éxito; pese a que tuvo que ser el libro más raro que jamás leyeron muchos de sus lectores, pese a la polémica que despertó entre los académicos y científicos, que lo consideraron un delirio y una aberración. Tampoco debería extrañarnos. Fort se dedicó a coleccionar noticias y relatos sobre hechos extraños e inexplicables Su autor, un tal Charles Hoy Fort, había nacido cuarenta y cinco años antes, el 9 de agosto de 1874, en Albany, una localidad del estado de Nueva York, y sin duda se trata de uno de los Homo insolitus más interesantes y curiosos. Sus padres, los humildes dueños de una tienda de ultramarinos, en la que el propio Fort trabajó durante años, incluso cuando ya había comenzado a desarrollar su labor como periodista, no debieron dar crédito cuando un buen día lo abandonó todo y, tras plantearse escribir alguna novela, se dedicó a una actividad sorprendente: comenzó a coleccionar noticias y relatos sobre hechos extraños e inexplicables. Y así pasó unos veinticinco años. LOS CONDENADOS Por condenados, entiendo a los excluidos. Tendremos una procesión de todos los datos que la Ciencia ha tenido a bien excluir. Batallones de malditos, dirigidos por los descoloridos datos que yo he exhumado, se pondrán en marcha. - Primeras palabras de El libro de los Condenados Finalmente, tras reunir cerca de cuarenta mil casos, decidió publicar los mejores en aquel libro, El libro de los condenados. Charles Fort No fue su única obra. Le siguieron New Lands (1923), Lo! (1931) y, póstumamente, Wild Talents (1932), libros en los que continuó exponiendo su fascinante y extensísimo catálogo de anomalías. Había fallecido un tiempo antes, el 3 de mayo de 1932, en Nueva York. Pero antes de morir, el 26 de enero de 1931, se fundó la Fortean Society, con el objetivo de difundir sus obras y sus teorías, pero también con la ambición de continuar la búsqueda de fenómenos forteanos. Varias décadas después, en 1973, Bob Rickard creó la maravillosa revista Fortean Times, con la intención de continuar con la labor de nuestro excéntrico protagonista. No se trataba de buscar rarezas, sino de resolver enigmas Se definió en alguna ocasión como "realista ultracientífico" y no dudaba en reconocerse como defensor del monismo. Tenía la firme convicción de que toda la creación estaba constituida por una misma sustancia primaria, material y espiritual a la vez, que une y relaciona a todo con todo. Y de alguna forma, esto está detrás de su obra. Fort, interesado por los extremos de la realidad, terminó presentando una nueva concepción del mundo que nos rodea tan fantástica y delirante como maravillosa y sincera. Según Fort, los sucesos condenados solo podían ser explicados creando una nueva forma de ver la realidad Se enfrentó abiertamente contra la mal llamada ciencia…