Así es cómo los barcos reciclarán energía para ser más sostenibles

La emergencia climática nos obliga a encontrar <strong>alternativas a los combustibles fósiles</strong> en todos los ámbitos de nuestra vida, más allá de la industria o la producción energética. Si atendemos a las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, para 2050 ya deberíamos haber <strong>reducido a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero,</strong> un objetivo muy ambicioso que no podrá materializarse sin una profunda revolución de un sector determinante: el del transporte.Según fuentes comunitarias, este sector <strong>es responsable de más del 30% de las emisiones de CO2 producidas en la Unión Europea</strong>, de las cuales un <strong>72% pertenece al transporte por carretera</strong>. La electrificación del parque automovilístico es uno de los principales hitos de esa transición energética, pero <a href="https://nationalgeographic.exposure.co/el-futuro-es-electrico">la revolución verde del transporte va mucho más allá de los vehículos eléctricos. En el avance hacia la transición energética, un factor clave es encontrar una alternativa válida para el transporte marítimo y aéreo.Barcos menos contaminantesSi bien la <a href="https://www.nationalgeographic.com.es/edicion-impresa/articulos/como-verde-como-pronto_17328">industria aeronáutica está dando importantes pasos para desprenderse de los combustibles fósiles, los buques mercantes siguen siendo la alternativa pendiente. Y no es para menos, pues, según un estudio elaborado por la <a href="https://www.imo.org/en/OurWork/Environment/Pages/Fourth-IMO-Greenhouse-Gas-Study-2020.aspx">Organización Marítima Internacional (OMI), este sector emite a la atmósfera <strong>más de 1.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año</strong>.Pero convertir un sector tan contaminante como este no es tarea fácil. La energía solar puede ser una alternativa para barcos de tamaño pequeño o mediano, pero <strong>desplazar un enorme buque portacontenedores de más de 400 metros de eslora</strong> en mitad del Pacífico requiere de una solución alternativa. Algunas de las navieras más grandes del mundo, como Maersk, han tomado la delantera alimentando sus grandes barcos con metanol, un combustible con muchas menos emisiones -y el doble de caro- pero <strong>la gran mayoría de los buques mercantes que surcan el océano siguen desplazándose quemando fuel.</strong>Teniendo en cuenta estas limitaciones, una estrategia más factible <strong>podría ser el ahorro de combustible.</strong> Es la conclusión a la que llegó un equipo de investigadores de las universidades de Huelva y Jaén que idearon un nuevo sistema para que los motores de los barcos emitan menos gases contaminantes.<strong>La clave está en la temperatura</strong>Los barcos se propulsan mediante una serie de motores diésel de gran potencia que operan a un 50% de su rendimiento. Esto es, la otra mitad de la energía térmica del combustible se pierde en forma de calor residual a través de los gases de escape, cuya temperatura oscila entre los 300 y los 500 ºC. El proyecto <a href="https://campusdelmar.com/un-investigador-de-la-universidad-de-huelva-trabaja-en-un-sistema-que-permite-reducir-el-consumo-de-combustible-de-los-barcos-y-sus-emisiones-contaminantes/">eCCoSHIP busca, precisamente, aprovechar toda esa energía perdida.La mitad de la energía térmica del combustible de los barcos se pierde en forma de calor residual a través de los gases de escape.A tal efecto, los investigadores han creado un sistema de <strong>recuperación energética</strong> conocido como “ciclo orgánico de Rankine” (ORC, por sus siglas en inglés), un modelo similar al que emplean las centrales térmicas para hacer pasar el vapor de agua por una turbina y convertirlo en energía eléctrica. En el caso del ORC, se sustituye el agua por un fluido orgánico que se evapora a menor temperatura, lo que nos permite utilizar los gases de escape en un intercambiador que sustituiría a la caldera.El…

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