Noticias #eXplora <a href="
https://static4.abc.es/media/ciencia/2020/10/09/garcia-bellido-knFF--620x349@abc.jpg">Media</a>Juan García-Bellido es catedrático de física teórica y cosmólogo en el Instituto de Física Teórica (IFT/UAM). Su área de conocimiento abarca todas las escalas imaginables: desde lo infinitesimal, contemplando los choques de partículas de los aceleradores, hasta lo «infinitamente» grande, como las galaxias o los fenómenos muy energéticos. Dada la dificultad de estudiar procesos tan minúsculos o lejanos, la cosmología avanza, no solo de la mano de teorías y observaciones, sino también de las mejoras tecnológicas que permiten «asomarse» al universo de una nueva forma. O «con unas nuevas gafas», tal como ha comentado el investigador. Por eso, este amplio campo está en constante evolución. Y por eso en los últimos cinco años García-Bellido ha estado trabajando en las ondas gravitacionales, unas distorsiones del espacio-tiempo que se detectaron de forma directa por primera vez en 2015 y que han inaugurado un nuevo campo en la astrofísica. Éste permitirá estudiar los agujeros negros o los orígenes del universo de una nueva forma, como con un «nuevo sentido», al igual que hace décadas se comenzó a observar el firmamento a través de los rayos X y no solo en el rango óptico. La semana pasada, cuando el Nobel de Física reconoció a Roger Penrose, Reinhard Genzel y Andrea Ghez por sus investigaciones en los agujeros negros, García-Bellido impartió una conferencia sobre agujeros negros primordiales en la Fundación Ramón Areces, organizada por la Real Sociedad Española de Física. -¿Qué son los agujeros negros primordiales? Son agujeros negros formados en las primeras fracciones de segundo (a los 10^-5 segundos) tras el Big Bang. En 1996, Andrei Linde, David Wands y yo propusimos que hoy podrían formar el centro de las galaxias y que estarían también en el halo de las galaxias. Propusimos que su número sería tan alto que podría explicar el origen de la materia oscura —una masa invisible que se cree que actuó como semilla para la formación de galaxias y que justifica que las estrellas y las galaxias se muevan más velozmente de lo que permite la materia visible, formada por polvo, gas y estrellas—. -¿Esta hipótesis se puede comprobar gracias a las ondas gravitacionales? Estamos en un momento particularmente interesante, porque el observatorio de ondas gravitacionales LIGO ha permitido detectar la fusión de objetos que, según proponemos, podrían ser en realidad agujeros negros primordiales —formados poco después del Big Bang— y no agujeros negros estelares —formados por el colapso de estrellas, que envejecen y se derrumban sobre sí mismas—. Es el caso del último evento comunicado por LIGO, en el que se informó de la fusión de dos agujeros negros, de 66 y 85 masas solares... Son monstruos muy masivos para ser agujeros negros estelares —normalmente, sus masas van de las cinco a varias decenas de masas solares—, así que podrían ser agujeros negros primordiales, formados tras el Big Bang. Juan García-Bellido impartió una conferencia sobre agujeros negros primordiales en la Fundación Ramón Areces la semana pasada -¿Qué implicaciones tendría confirmar esto? La gran pregunta es: ¿Son los agujeros negros primordiales el origen de la materia oscura? Si así fuera, no haría falta buscar partículas más allá de la física conocida para justificar su existencia, y explicar la formación de galaxia y cúmulos, o la curva de rotación de las galaxias. (Ahora mismo, las observaciones astronómicas sugieren que hay una masa invisible, con interacciones muy débiles, para explicar la alta velocidad de las estrellas y las galaxias. Por eso, muchos físicos teóricos y experimentales buscan formas de dar con esa materia invisible). -Desde hace cinco años las ondas gravitacionales permiten detectar y estudiar la fusión de agujeros negros. ¿Estamos entrando en una era dorada de los agujeros negros? Yo diría que sí. Estamos en un momento dorado en el que empiezan…