“¿Y cómo sabes cuando una opción es la buena para comprometerte?”.

Y aquí viene la magia:

“No te lo puedo explicar, pero llega un momento en el que lo sabes”.

Y ahora te digo yo, ¿por qué lo sabes?

Por la intuición.


La intuición es la capacidad de adquirir conocimiento sin necesidad de utilizar el razonamiento consciente. Es uno de esos "atajos cognitivos" que tiene tu cerebro para ayudarte a tomar decisiones.

Tu cerebro está aprendiendo constantemente lo que funciona y lo que no. Lo que te viene bien y lo que no. Y esto pasa porque sabe mucho más de ti de lo que tú crees.


La intuición es una especie de almacén en el que guardamos, inconscientemente, patrones de sensación, pensamiento, acción y reflexión acerca de cómo funciona el mundo. Estos patrones se acumulan a lo largo del tiempo a través de la experiencia y la interacción con el entorno.

Tu cerebro echa mano de todo lo aprendido previamente y te lo presenta como una "sensación".

Y aquí viene la clave porque, esta sensación, al no estar siendo procesada por las áreas del lenguaje, no la puedes explicar con palabras.

Sabes que eso es lo acertado pero no puedes explicar por qué.

Y no puedes porque la intuición se presenta a la consciencia como algo misterioso y borroso. Por eso la sientes como una corazonada (pre-sentimiento) o sensación visceral (mariposas en el estómago).


Nuestra amiga la intuición funciona muy bien en situaciones en las que la variabilidad y la incertidumbre son relativamente bajas. Ahí tu cerebro puede echar mano de esos patrones que tiene almacenados.

Sin embargo, la intuición no sirve de nada en situaciones donde el azar, la variabilidad y la incertidumbre están presentes. Esto explica porque no les ha funcionado a los criptobros.

En esas situaciones te va a tocar echar mano de otras herramientas.

Estas no sustituyen a la intuición, pero pueden ayudarte a potenciar tu cerebro en aspectos importantes de la vida:


Kit de Herramientas Cerebrales


¡Pasa un buen día!

— Ignacio

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