Frenar el avance del desierto gracias a las acacias
Desde lo más profundo de los océanos hasta los bosques más remotos y las cumbres más elevadas, los desafíos medioambientales afectan a todos los lugares de la Tierra, incluso a los más recónditos. <strong>Rolex y National Geographic han unido fuerzas desde 1954 con una clara misión: impulsar la exploración, la investigación científica, la divulgación y la preservación de estos entornos cruciales</strong>. Bienvenidos a “Iniciativas para cambiar el mundo”, un podcast de la revista National Geographic España en el que descubrimos innovadores proyectos científicos de distintas partes del mundo. Este proyecto impulsado por Rolex con su iniciativa <a href="
https://www.rolex.com/es/world-of-rolex/perpetual-planet.html">Perpetual Planet</a> tiene como objetivo es conseguir un futuro mejor para el planeta y para todas las especies que vivimos en él.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/10/28/desertificacion_b56f9144_800x533.jpg">Sarah Toumi valora si la tierra de la zona de Menzel Habib es buena para plantar acacias. </a><strong>TRANSCRIPCIÓN DEL PODCAST</strong>No solo son capaces de extender sus raíces a gran profundidad y en todas direcciones para capturar el nitrógeno y la más mínima cantidad de humedad infiltrada en el subsuelo. También producen goma arábiga, una preciada resina muy usada como espesante natural en el sector alimentario, así como en las industrias farmacéutica y química. <strong>Las acacias son árboles muy resistentes con una capacidad de adaptación en ambientes áridos fuera de duda</strong>. En eso se parecen a Sarah Toumi, una tenaz emprendedora que lucha contra la desertificación en Túnez con esta y otras especies arbóreas.Apodada la dama de las acacias, Toumi aprendió de pequeña las virtudes de este árbol a través de su padre, un ingeniero tunecino afincado en París, donde Sarah nació en 1987. En 2004, y tras casi 30 años de ausencia, Ajmi Toumi, oriundo de Bir Salah, pueblo cercano a la ciudad de Sfax, en el este del país, decidió volver a su tierra natal. De su mano, Sarah retomó el contacto con la tierra de sus antepasados, donde sus ancianos abuelos, agricultores, vivían entre campos de viejos olivos extenuados por las sequías. Ya con anterioridad, y con solo 11 años, se había dedicado a buscar en internet alguna solución para salvar aquellos árboles sedientos; la semilla de su futura profesión empezaba a germinar. Tres años después, espoleada por el espíritu colaborativo de su padre, ayudaba a poner en marcha en Bir Salah una asociación para crear una red de bibliotecas. Su alma de innovadora social, como le gusta definirse, acabó de emerger, dotándola de una aptitud, casi un don, que focalizó en <strong>la lucha contra la desertificación</strong> que sufre este país norteafricano.Túnez, el más afectado por el calentamiento global«Túnez es el país del Mediterráneo más afectado por el cambio climático –advierte–, y en las próximas dos décadas hasta el 75 % del territorio podría convertirse en desierto». Detener su avance es una cuestión urgente, añade, si queremos dar oportunidades a los jóvenes tunecinos, que son muchos: el promedio de edad de la población es de 30 años.Las primeras ideas surgieron mientras cursaba un máster de literatura francesa especializado en mujeres y viajes en la Universidad de la Sorbona, en París. Allí fundó en 2008 una incubadora para proyectos estudiantiles sociales y ambientales llamada Dream. Algo más tarde, en 2011, prendía la llama de la Primavera Árabe en Túnez, y <strong>Toumi quiso arraigarse en el que era su país de origen con la ilusión de participar en el nacimiento de una nueva democracia</strong>.Según las investigaciones científias, en las próximas dos décadas hasta el 75 % del territorio podría convertirse en desierto.Pero llegó 2012 y recibió un duro golpe. Su padre falleció de forma súbita y ella quedó conmocionada. Sin embargo, supo catalizar su dolor y se concentró en la creación de la empresa social Acacias pour Tous (Acacias para todos)…