Noticias eXplora: "El satanismo es la religión de la alegría, no de la maldad". Habla un Mago Negro (II) Tras ofrecerme visitar su altar, mi confidente y yo salimos al exterior. El clima había mejorado. Ya no hacía frío y las ráfagas de viento que dificultaban el paso habían desaparecido. Recuerdo que recorrimos varias calles, por atajos que solo Rubén conocía. Nuestros pasos resonaban con fuerza en el asfalto. Nadie transitaba a esas tímidas horas de la tarde. Mientras bordeamos un gris y anodino edificio, propiedad del Ayuntamiento, unas figuras pétreas toscamente elaboradas parecían saludarnos al pasar. El satanista, tras observarlas por el rabillo del ojo, torció el gesto e hizo el siguiente comentario: –¿Te has fijado alguna vez en las estatuas que hay en las iglesias, Teresa? –En las iglesias hay infinidad de figuras de santos, de la Virgen, de Cristo, de… Sin apenas dejarme acabar, el sacerdote replicó de nuevo: –¿Te has dado cuenta de cómo son sus caras? –¿Sus rostros? ¿Qué les pasa? –contesté extrañada. La religión cristiana inculca la idea de un Dios del dolor y que los devotos deben aprender a sufrir, pero los seguidores del sendero siniestro creemos que no hay necesidad de sufrir –Me refiero a sus expresiones. –¿Qué quieres decir? –volví a preguntar sin comprender. –Si los contemplas, verás que siempre están tristes y atormentados. –Sí, puede ser. Algunos están tristes, apenados, como turbados, casi acongojados. –En cambio, los rostros de los demonios se representan riendo, con sus bocas abiertas. ¡Están felices! Traté de recordar alguna faz demoníaca y de inmediato vinieron a mí imágenes de rostros aterradores que dejaban ver sus fauces animalescas con insolencia. Sonrisas y muecas que causaban pavor. El demonio representa la libertad, la alegría de vivir la vida en todo su esplendor y sin limitaciones. El satanismo es la religión de la alegría, no de la maldad –¿Ves a dónde quiero ir a parar, Teresa? –Supongo que significa que el demonio representa la libertad, la alegría de vivir la vida en todo su esplendor y sin limitaciones, en contraposición con la idea de una vida llena de sufrimientos y tribulaciones que representa el sendero de la mano derecha. –¡Eso es! –¿Las estatuas hablan? –Más de lo que imaginas. A diferencia de otros credos, el satanismo es la religión de la alegría, no de la maldad. Aprender a reírse de la vida y de uno mismo es fundamental. Quienes quieran ver en nosotros otra cosa, tienen una definición muy pobre de nuestro mundo. Religiones como la cristiana inculcan la idea de un dios del dolor, donde los devotos deben aprender a sufrir si quieren ser buenos imitadores de Cristo. Nosotros, como fieles seguidores del sendero siniestro, creemos que no hay necesidad de sufrir. Todo lo contrario; debemos ver cualquier dificultad en la vida como un reto para superarnos. RITUALES CON CALAVERAS Continuamos hablando hasta que el mago negro exclamó: –Mira, Teresa. ¡Ahí está mi templo! –¿La casa del tejado es tu templo? –Así es. Por eso vivimos aquí. A través del cristal vislumbré un patio en el que había instalado un almacén de grandes dimensiones. Mirando la construcción le pregunté: –¿Cómo es por dentro? –Tienes curiosidad, ¿eh? –respondió con una sonrisa en los labios. –Sí, mucha. Se trata de un templo satánico. –Pues no te imagines nada raro. Son cuatro simples paredes de ladrillo. Mide 70 metros cuadrados y lo arreglo en función de lo que se vaya a hacer en cada momento. En mi templo, tengo algún que otro cráneo de carnero, que representa el símbolo satánico por excelencia –Explícame un poco qué tienes allí –le rogué. –¿Qué quieres saber? –¿Tienes calaveras? El satanista accedió a satisfacer mi curiosidad: –Ja, ja, ja, ja... –rió con ganas–. Sí, tengo calaveras. –¿En serio? –También tengo algún que otro cráneo de carnero, que representa el símbolo satánico por excelencia. También guardo unos cuernos de animal y varios fetiches para trabajar. Pero todo lo que tengo es legal, ¡eh! No quiero problemas con algún vecino chismoso que vea entrar a gente…

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