Noticias eXplora: La telepatía propició la invención del electroencefalógrafo Hans Berger ha pasado a la posteridad como el neurólogo y psiquiatra alemán fundador de la electroencefalografía: la técnica destinada a captar la actividad eléctrica de nuestro cerebro. Sin duda, fue el primer gran avance científico para saber al instante qué es lo que estaba ocurriendo en nuestro córtex neuronal. No obstante, esos orígenes revolucionarios partieron de un episodio biográfico poco conocido. Y es que Berger descubrió dicho procedimiento tecnológico para leer el interior de nuestras mentes, aunque por otra senda mucho más directa e inmaterial. Sin cables ni electrodos: la telepatía. El día del accidente, su hermana tuvo un presentimiento. Algo no iba bien Debemos situarnos en el año 1893, cuando el joven Berger de 19 años tuvo un accidente mientras montaba a caballo. Estaba practicando equitación en unas maniobras con el Ejército alemán, cuando se cayó al suelo y quedó a los pies de otros jinetes que a punto estuvieron de atropellarlo. Afortunadamente, Berger salió ileso del percance, pero a muchos kilómetros de distancia y ese mismo día, su hermana tuvo un mal presentimiento. Algo no iba bien. El desasosiego que invadió a la joven fue tan grande que rápidamente pidió a su padre que enviara un telegrama urgente a Hans para preguntarle por su estado de salud. Cuando Berger recibió el mensaje llegó a la conclusión de que no se trataba de una pura casualidad, sino que entre su hermana y él había ocurrido una transmisión telepática espontánea. El incidente le marcó psicológicamente de tal manera que se animó a estudiar psiquiatría. Su objetivo dentro del mundo académico consistió en establecer la base científica de la emisión y recepción extrasensorial, algo verdaderamente complicado. Nociones como 'vibración', 'ondas' o 'telegrafía sin hilos' estaban consolidadas dentro del mundo de la Física más avanzada en la época. Además, los nuevos medios de comunicación, como la radio y el teléfono, demostraban que el envío invisible de información entre dos puntos no era ninguna quimera. ONDAS TELEPÁTICAS En ese contexto, muchos concebían la mente humana como una estación de radio capaz de sintonizar con otras mentes y transmitir o recibir sus pensamientos mediante ondas. Berger quería atrapar esas ondas mentales y a ello consagró su vida. Abrigaba la esperanza de que en el interior de nuestras cabezas, la combinación de calor, energía eléctrica y energía neuronal generaran una suerte de energía psíquica que él bautizó como P-Energie. El camino posterior no resultó nada fácil. La demostración de la telepatía pasaba por asociar su presencia a ciertos cambios en el funcionamiento del cerebro. Por ejemplo, la medición del flujo sanguíneo y la temperatura, así como la producción eléctrica de nuestras redes neuronales. La búsqueda, aislamiento y manejo de estas variables fisiológicas llevaron a Berger a utilizar en 1924 a un paciente con lesión craneal en el que pudo amplificar sus señales eléctricas y detectar una primera onda cerebral gracias a un tubo de vacío. Cinco años después pudo presentar resultados consolidados a través de la publicación de catorce artículos titulados Sobre el electroencefalograma del hombre. Hans Berger (Wikipedia) Como suele ocurrir con estas aportaciones científicas de envergadura, parte de sus colegas se mostraron recelosos del hallazgo. El premio Nobel Edgar Adrian, de la Universidad de Cambridge, fue el primero en manifestar sus dudas al respecto, pero también el primero en replicar los trabajos de Berger en 1934 para comprobar por sí mismo que no había nada erróneo en ellos. La confirmación de Adrian difundió la electroencefalografía y catapultó la reputación internacional del neurólogo alemán. Sin embargo, la buena estrella de Hans finalizó en ese año. UN TRISTE FINAL Había ascendido hasta el puesto de rector en la Universidad Friedrich Schiller de Jena, tras ocupar la cátedra de Neurología y Psiquiatría. Pero la llegada del nazismo al país alteró drásticamente su…

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