Menorca talayótica, misterios de una cultura prehistórica
Si las piedras hablaran… ¿qué nos dirían de las extraordinariamente bien conservadas construcciones prehistóricas de la llamada cultura talayótica menorquina, hoy candidata a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco?En los bloques de piedra sin argamasa de esas construcciones ciclópeas –navetas, talayots, recintos de taula y casas circulares– yace una historia insular tejida a lo largo de más de un milenio, <strong>la memoria geológica, física e histórica de una época en la que los habitantes de esta isla balear fraguaron una relación con el entorno que marcaría para siempre el paisaje y la identidad menorquines.</strong><a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/09/el-poblado-de-torre-den-galmes-el-mas-extenso-de-menorca-estuvo-ocupado-desde-el-periodo-naviforme-hasta-la-epoca-medieval-e-ilustra-los-modelos-de-habitat-adoptados-a-partir-del-periodo-talayotico_80393f76_800x599.jpg">Conserva tres talayots en l&iacute;nea en la zona m&aacute;s elevada, un sistema de captaci&oacute;n y almacenamiento de agua, un importante recinto de taula, varias casas circulares y murallas. <strong>Las primeras manifestaciones de esta peculiar arquitectura identificadas por los arqueólogos son de carácter funerario y se remontan probablemente a 2000 a.C.</strong> Se trata de los <strong>sepulcros megalíticos o dólmenes,</strong> tumbas colectivas al aire libre que hacia 1600 a.C., en plena Edad del Bronce, darán paso a las primeras edificaciones ciclópeas. Cuatrocientos años después, a partir de 1200 a.C., aparecerá el talayot, que, en sentido estricto, dará el pistoletazo de salida a la cultura que lleva su nombre.Durante muchos siglos, los antiguos pobladores de Menorca vivieron aislados, atrapados entre el cielo y el mar.Bautizado con un término derivado de la voz árabe talaya (atalaya o torre vigía), esta singular estructura troncocónica de tipología muy diversa irrumpe en el paisaje y, lentamente, a partir de un pequeño núcleo inicial, el poblado se va desarrollando y van apareciendo nuevas formas arquitectónicas, <strong>los recintos de taula –santuarios exclusivos de Menorca–, las casas de planta circular y las murallas.</strong> Un largo y fructífero desarrollo cultural que los expertos definen a través de cuatro períodos: el de los primeros pobladores, el naviforme y el talayótico, forjados en condiciones de un cierto aislamiento, y un último de apertura al exterior, el talayótico final, que se inicia hacia 500 a.C. y finaliza en 123 a.C. Ese año la flota romana del cónsul Quinto Cecilio Metelo conquista la isla, junto con Mallorca –Ibiza queda como uno de los últimos reductos púnicos del Mediterráneo occidental–, y comienza su colonización. Un acontecimiento que cambiará el rumbo de la historia menorquina, pero que no irá en perjuicio de su rica arquitectura, que seguirá en uso durante los siglos posteriores, en algunos casos hasta la época islámica.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/09/el-mar-era-un-espacio-ajeno-a-la-vida-cotidiana-de-las-comunidades-talayoticas-pero-muy-proximo-a-la-muerte-y-un-referente-en-su-espiritualidad_a11ef74f_800x533.jpg">Calescoves alberga la mayor necr&oacute;polis de Menorca, m&aacute;s de 100 cuevas horadadas en los acantilados que se extienden desde la cala hacia el interior de los barrancos y son una ventana al conocimiento de sus rituales funerarios. Hoy, esta Menorca talayótica que perduró durante unos 1.500 años <strong>aspira a engrosar la lista que la Unesco designa para resaltar lugares que revisten una importancia cultural excepcional para la herencia común de la humanidad,</strong> una decisión que se fallará este mes de junio y cuya aprobación es esperada por muchos con gran ilusión.Y es que el impresionante legado de esta cultura destaca no solo por su diversidad, sino también por su densidad, pues <strong>registra una de las mayores concentraciones de yacimientos arqueológicos del mundo:</strong>…