Noticias eXplora: Libros malditos A mediados del siglo XV veía la luz una de las armas propagandísticas más poderosas de la historia: la imprenta. Hasta entonces, el saber había quedado circunscrito a archivos y bibliotecas monásticas, donde pacientes monjes copiaban manuscritos que habían de pasar a la posteridad, como símbolo del conocimiento adquirido por el hombre a través de los siglos. Aquellos que querían acceder a los aspectos más recónditos del saber debían emprender largas búsquedas en los cenobios dispersos por Europa, donde se conservaban manuscritos de todo tipo, en ocasiones piezas únicas, que milagrosamente han llegado hasta el momento actual.Junto a tratados de medicina, teología o derecho, la Edad Media también atesoró toda suerte de conocimientos prohibidos, escritos relacionados con la magia, la astrología o la alquimia, ciencias heterodoxas que la cristiandad había recibido de la antigüedad pagana y cuyo indudable atractivo hacía mella en aquellos que comenzaban a leer sus primeras páginas. De ahí que las autoridades civiles y eclesiásticas tuvieran buen cuidado de negar su contenido a la inmensa mayoría de la población, quedando su lectura reservada a un puñado de eruditos.La llegada de la imprenta favoreció la difusión de todo tipo de saberes, incluidos los prohibidos que, desde los primeros momentos, atrajeron el interés de miles de personas, deseosas de conocer una ciencia heterodoxa hasta entonces vedada. De nada sirvieron las condenas inquisitoriales o las amenazas de arder en el fuego infernal. La curiosidad de hombres y mujeres fue más poderosa que el miedo a ser juzgados por la posesión de estos textos clandestinos.Este es el escenario empleado por algunos de los más renombrados escritores actuales, que han hecho del libro proscrito y vetado el protagonista de sus novelas, transformando su búsqueda en peripecias y aventuras que atraen la atención del lector desde la primera página. De poco sirve que el autor de tales aventuras se empeñe en aclarar que el libro nunca existió: la legión de seguidores acumulados en su periplo hace de su búsqueda una cuestión vital. Veamos algunos de los ejemplos más representativos.Si hay un libro que, por méritos propios, merece el privilegio de abrir esta selección de textos imposibles, ese es el llamado Libro de Thot. Se trataría, según todos los indicios, de un rollo o serie de hojas que contendrían todos los secretos de los diversos mundos y daría un poder considerable a sus poseedores. Su origen se remontaría a 10.000 ó 20.000 años atrás y su autor sería el dios egipcio Thot, quien inventó, según la tradición, la escritura y actuó como secretario en las reuniones de los dioses. Es decir, transmitió la escritura a la humanidad y escribió el más antiguo de todos los libros, copiado en secreto en numerosas ocasiones y que contendría el misterio del poder ilimitado.La primera alusión a esta obra aparece en el llamado Papiro de Turis, descifrado y publicado en París en 1868, donde se relata una conspiración mágica contra el faraón, encaminada a aniquilarlo, junto con sus principales consejeros, por medio de hechizos practicados con figuritas de cera construidas a su imagen y semejanza. Descubierta la conspiración, la represión fue terrible: más de cuarenta funcionarios fueron condenados a muerte, otros se suicidaron, mientras que el Libro de Thot fue quemado entonces por primera vez.Esta obra maldita vuelve a aparecer más tarde en la historia de Egipto en manos de Kanuas, hijo de Ramsés II. Al parecer, este faraón poseía el original, escrito de puño y letra por Thot, donde se enseñaba, entre otras cosas, la manera de mirar al Sol cara a cara, la forma de conseguir el poder ilimitado sobre la tierra, el océano y los cuerpos celestes; daba facultad para interpretar los medios secretos utilizados por los animales para comunicarse entre ellos y permitía resucitar a los muertos. Dada la peligrosidad del texto, Kanuas decidió destruirlo. También hay constancia del Libro de Thot en las inscripciones de la llamada estela…

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