Día 14. La cacería
Hoy nos despertamos en las mismas coordenadas en las que ayer despedíamos al día con <strong>una inverosímil puesta de sol antártica</strong>. Nos encontrábamos en el llamado <strong>Canal del Príncipe Gustavo</strong>, un brazo de mar que se extiende al sureste de la península de la Trinidad y en el que fondeábamos a la altura de la isla Vega.La zona era demasiado profunda como para tirar el ancla, lo que unido a las frías temperaturas del agua en estas latitudes —en las que nunca se apaga el motor del barco por precaución— nos ha mantenido <strong>navegando en pequeños círculos y a baja velocidad durante toda la noche</strong>.Nos encontrábamos en el mismo lugar, y sin embargo, en el ambiente <strong>se respiraba una belleza distinta</strong>. Esta mañana las corrientes habían traído hasta la zona varias <strong>plataformas de hielo extensas y delgadas</strong>.Se trataba de hielo joven, de 2 o 3 metros de grosor, formado probablemente durante el último invierno <strong>a causa de la congelación del propio océano</strong>. En su superficie, de un blanco impoluto que contrastaba con el tono ceniciento del agua, <strong>descansaban varias decenas de focas</strong>.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/durante-nuestra-observamos-desde-la-distancia-varios-tempanos-que-servian-como-zonas-de-descanso-a-varios-grupos-de-lobos-marinos-antarticos-arctophoca-gazella_671f02bf_800x533.jpg">Durante la travesía observamos desde la distancia varios témpanos que servían como zonas de descanso a varios grupos de lobos marinos antárticos (Arctophoca gazella).</a>El mar estaba en completa calma, lo que nos proporcionaba la sensación de <strong>navegar por un inmenso espejo gris</strong> sobre el que esporádicamente se erigían algunas islas cónicas atravesadas por glaciares cual inmensos toboganes blancos. Era la <strong>zona perfecta para avistar cetáceos</strong>, los cuales no tardaron demasiado en aparecer con los primeros rayos de sol que se colaban a través de las nubes.Así, <strong>una primera aleta dio paso a otra, y luego a otra</strong>, hasta que pasados cinco minutos se encontraban <strong>por todas partes</strong>: proa o popa, babor y estribor. No importaba el lugar hacia el que miráramos que siempre encontrábamos una cola sumergiéndose hacía las profundidades o un lomo sobresaliendo a la superficie.No se trataba de la primera vez que asistíamos a un espectáculo similar. <strong>Estos cetáceos ya nos habían deleitado con su presencia</strong> y compañía con anterioridad. Sin embargo, en esta ocasión la coyuntura era diferente, y en el ambiente se respiraba algo que no alcanzamos a interpretar hasta descifrar que allí <strong>se estaban dando cita por igual ballenas jorobadas y orcas</strong>, ambas con diferentes intenciones.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/un-miembro-de-la-tripulacion-senala-la-localizacion-de-un-grupo-de-orcas-orcinus-orca_b13c4986_800x533.jpg">Un miembro de la tripulación señala la localización de un grupo de orcas (Orcinus orca).</a><a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/arrinconamiento-de-una-ballena-jorobada-megaptera-novaeangliae-por-un-grupo-de-orcas-orcinus-orca_84c40331_800x533.jpg"> Arrinconamiento de una ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) por un grupo de orcas (Orcinus orca).</a><a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/03/11/grupo-de-orcas-orcinus-orca-explorando-las-inmediaciones_ee7bd241_800x533.jpg">Grupo de orcas (Orcinus orca) explorando las inmediaciones.</a>A babor, un pequeño grupo de las primeras permanecía estático, flotando en la superficie del agua. Poco después identificaríamos que se trataba de una estrategia de defensa en la que los adultos rodean a los ejemplares más jóvenes del grupo ante un posible ataque de las orcas que allí se congregaban.Y es que cuando se trata de otros cetáceos, las orcas exhiben <strong>una muy particular forma de cazar</strong>. Lo hacen en grupo y encauzadas hacia el ejemplar más…