Noticias eXplora: Enigmas del arte prehistórico Los prehistoriadores llevan más de cien años estudiando "oficialmente" los distintos ejemplos de arte paleolítico descubiertos en toda Europa, y especialmente en Francia y la cornisa cantábrica, lugares donde se concentra el mayor número de ejemplos. Hasta 1903, los especialistas ni siquiera aceptaban la autenticidad de tales muestras de arte prehistórico. En aquel año, un estudioso francés, Emile Cartailhac, publicaba un artículo titulado La gruta de Altamira. Mea culpa de un escéptico. En el texto, Cartailhac pedía disculpas por su enconado rechazo hacia las hoy célebres pinturas cántabras, cuyo hallazgo en 1879 por parte del español Marcelino Sanz de Sautuola había calificado durante varios años de falsificación moderna. Marcelino Sanz de Sautuola, naturalista y prehistoriador español, y el descubridor científico de la cueva de Altamira. Eran aquellos los primeros tiempos de una disciplina que no contaba con los medios científicos actuales y que, para mayor dificultad, carecía de ejemplos similares con los que comparar. Además, aquellas pinturas mostraban figuras animales magistralmente trazadas, por lo que parecía una obra imposible para los "salvajes" hombres prehistóricos, a quienes se consideraba carentes de cualquier sentido estético y artístico. Esas fueron, principalmente, la razones de que las célebres pinturas de Altamira fueran inicialmente rechazadas, para disgusto de su descubridor y principal defensor, Sanz de Sautuola, que murió en 1888 sin ver reconocido su descubrimiento. Los investigadores han planteado distintas hipótesis para intentar explicar el significado de las pinturas rupestres Desde aquellos días hasta hoy han pasado más de un siglo. El número de cuevas decoradas con pinturas rupestres que se han descubierto es abundante, y los estudios científicos al respecto se cuentan por miles. Sin embargo, hay algo que sigue prácticamente en el mismo punto que cuando Cartailhac y sus colegas aceptaron al fin la autenticidad del arte parietal: nuestro conocimiento sobre el significado y la función de dichas pinturas. Prácticamente desde el inicio de los estudios sobre el arte paleolítico, los investigadores han planteado distintas hipótesis para intentar explicar su significado. Durante los primeros años de estudio se planteó que los habitantes del paleolítico realizaron aquellas pinturas, que representan distintos tipos de animales, signos geométricos, manos en negativo y otros motivos, por mero sentido estético. Eran, según los expertos, simples muestras de "arte por el arte", realizadas por nuestros antecesores como simple pasatiempo. Sin embargo, esta interpretación no tardó en ser desechada, entre otras cosas porque resultaba difícil creer que aquellos primitivos artistas se tomaran tantas molestias, accediendo a lugares peligrosos y de complicado acceso, simplemente para satisfacer un capricho estético. Representaciones de caballos y bisontes en la cueva de Altamira MAGIA Y CHAMANISMO Poco después llegaba otra interpretación. El investigador Salomon Reinach propuso que aquellas pinturas cumplían una función mágica. Según Reinach, las pinturas paleolíticas eran capaces, para la mente del hombre prehistórico, de favorecer y propiciar la caza de las especies animales representadas. Esta hipótesis de la "magia simpática" tuvo cierto éxito durante algún tiempo, aunque finalmente también fue desechada, pues en muchos casos se descubrieron pinturas de animales que no eran cazados por el hombre del paleolítico. En los últimos años, los investigadores parecen coincidir en atribuir algún tipo de significado religioso a las pinturas, aunque su sentido concreto y su funcionalidad sigan siendo un misterio El siguiente en realizar su aportación fue otro experto prehistoriador, el también francés André Leroi-Gourhan. Ya en la década de los años 60 del siglo pasado, Leroi-Gourhan planteó la hipótesis estructuralista. Siguiendo la línea de una corriente filosófica de moda en aquellos años planteada por el filósofo Claude…