Noticias eXplora: "Puedo provocar la muerte de una persona". Habla un Mago Negro (I) A mediados de marzo de 2017, Rubén y yo decidimos reunirnos de nuevo en una localidad que no nombraré para preservar la confidencialidad que me pidió el mago negro. Tras los saludos de rigor y mientras caminábamos, le hice saber lo mucho me gustaría ver su templo. Rubén se disculpó y me explicó que ese día era imposible. Las lluvias recientes habían ocasionado varias humedades y lo tenía temporalmente desmontado. "Déjame que lo arregle con tiempo y ya te lo enseñaré", me prometió. –No hace mucho me comentaste que alguien te había hecho algo –decidí preguntarle. –Sí, una putada –el joven cerró con rabia uno de sus puños. –¿Aún sigues trabajando en aquel muñeco vudú? –Sí, sigo en ello. El joven me reveló algo perturbador que hacía tiempo que le carcomía por dentro. –Digamos que he tenido un problema personal con alguien y esto me afecta a mí y a mi familia. Podríamos decir que alguien se está metiendo en un terreno que no debería y eso, a la larga, trae consecuencias. Por su culpa ahora no me hablo con una parte de los míos y tengo que velar por ellos. ¡Somos depredadores, amiga! El gran problema del ser humano es que insiste en negar su propia naturaleza. Asentí sin más. Teresa Porqueras ha practicado el mejor periodismo inmersivo durante tres años, compartiendo las aventuras, desvelos, enfrentamientos y secretos de los satanistas españoles. Fruto de ese trabajo es Yo, satanista (Cydonia, 2020). "¡MUÉRETE, PERO MUÉRETE DE VERDAD!" –Déjame que te enseñe algo, Teresa. Rubén tomó su móvil y buscó algo en él. Tras unos segundos, me mostró unos mensajes de unos hermanos satánicos. Luego me pasó su teléfono y, con plena confianza, me los dejó leer. Rubén no tardó en explicarme: –Estos son los mensajes de un grupo de kimbanda de Argentina. Ellos me apoyan y me ayudan en todo lo que yo precise. Me explican qué tipo de trabajo van a hacer para ayudarme y detallan cómo y de qué manera lo van a ejecutar. ¡Esta gente lo lleva en la sangre! En su tierra tienen más facilidades que nosotros aquí en España para realizar según qué cosas. Este grupo, por ejemplo, no tiene reparo en ir a un pueblo perdido y realizar allí un ritual de destrucción para ayudar a un hermano de España. Mueven a decenas de hermanos. Saben que todo el mundo va a estar allí, con ellos, ayudándoles en lo que necesiten. Después de nuestros rituales, siempre acaba sucediento algo: la persona ha tenido un accidente, le ha ido todo mal, o incluso ha enloquecido –Por lo que veo –dije yo–, entre los seguidores del sendero de la mano izquierda hay algo más que cierta complicidad. –Entre nosotros existe un vínculo tal –respondió–, que cuando sucede algo todos actúan y nadie pregunta. Mis hermanos de Argentina son más que amigos, son hermanos de sangre. Todos trabajamos en pro de la comunidad. Y de la misma manera, así les he respondido yo cuando me han requerido. –¿Crees que estos rituales que estáis preparando serán efectivos? –No lo creo, lo sé –respondió con firmeza. –¿Estás seguro de que esta persona dejará de molestarte? –Piensa que después de hacer algo de este tipo siempre ha acabado sucediendo algo. O la persona ha tenido un accidente, o ha perdido el trabajo, o le ha ido todo mal, o incluso ha enloquecido. Sin pestañear y atenta a su relato, muerta de intriga, le solté: –¿Y cuánto tiempo pasa hasta que se observan los primeros resultados? –Es impredecible. Los trabajos rápidos suelen ser efectivos, pero mi experiencia me dice que cuánto más los elabores, cuánto más lentamente se trabajen, más contundentes serán. Se han de realizar sin prejuicios, sin moral –mientras decía esto su mandíbula se puso en tensión–. Si deseas la muerte de alguien, piensa con todas tus fuerzas: "¡Muérete! ¡Pero muérete de verdad!". No debes tener ningún tipo de remordimiento. –Porque si no... –Porque entonces todo lo hecho hasta el momento no sirve para nada y he de empezar de cero. Cuando he plasmado toda mi rabia y mi ira en el trabajo mágico, es justo en…

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