<strong>Vivimos en la era de la imagen,</strong> eso es indudable, y raro es el que no hace alguna <a href="https://los40.com/tag/fotografia/a/">fotografía</a> al día, a la semana o al mes. Los smartphones y las redes sociales nos han convertido en asiduos a esta práctica. Pero, solo unos pocos, se preocupan por buscar la máxima calidad a eso que muestran.Los hay que dan un paso más y <strong>se interesan por la fotografía como profesión y forma de expresarse</strong>, pero eso conlleva un estudio de técnicas que son imprescindibles para conseguir resultados.Esas personas, ahora, pueden encontrar una guía en <em>Fotografía para dummies</em>, un compendio de <strong>consejos para mejor la técnica y la expresividad de nuestras imágenes</strong> de una manera sencilla y didáctica y teniendo en cuenta las emociones más allá de lo puramente teórico.El autor es <strong>Luis Malibrán</strong>, un reconocido fotógrafo que lleva más de 30 años retratando a personajes de toda índole y colaborando con todo tipo de cabeceras de nuestro país. Él nos da esas claves para convertirnos en fotógrafos de verdad y no duda en dar algún que otro consejo a los influencers que son clave en las tendencias visuales de nuestros días.<strong>¿En quién pensabas como lector potencial cuando estabas haciendo este libro?</strong>Alguien que empezaba por primera vez con la fotografía, que se había comprado una cámara y quería saber cómo funcionaba esto y a ver cómo funcionan los botones. Eso me interesaba poquito porque eso lo tiene en youtube, se lee las instrucciones, escucha cuatro tutoriales y para qué va a querer comprarse un libro. Entonces, lo que me pareció interesantes es explicarle que este botón sirve para que tú cuentes que en estas vacaciones el sol ha sido precioso o que, aunque el sitio estuviese frío, los colores se saturaban de una manera que vas a poder contar con este otro botón. He estado explicando cómo es la técnica y para qué sirve. Me he dado cuenta de que ya no es sólo para que alguien que compra una cámara sepa manejarla, sino que si tienes una cierta idea de fotografía puedes saber cómo expresar lo que sientes a través de conocer esa técnica.<strong>Hay mucha técnica, pero también mucha emoción, ¿esa es la ecuación de la fotografía?</strong>Efectivamente. Ese era mi sueño, conseguir que la gente notase que podía explicar cosas personales a través de la técnica fotográfica.<strong>Afirmas en el libro que “el ritmo vertiginoso nos hace más superficiales a la hora de expresar emociones”, ¿somos cada vez más robóticos?</strong>Más robóticos no, lo que sí somos es más despistados. Tengo formación como terapeuta y lo estoy aplicando a la hora de explicar en qué consiste la fotografía. Me he dado cuenta de que como fotógrafo llevo toda la vida intentando capturar cómo sienten las personas las emociones y lo que me he dado cuenta, no es que seamos robóticos, sino que las emociones nos pasan por delante y ni nos damos cuenta, hasta nos molestan. Ser capaz de decir estoy triste, pero qué bonito estar triste porque estoy sintiendo esto con más intensidad y sé cómo voy a salir de ello. O estoy feliz, pues coño, voy a disfrutarlo porque no sabía que se podía ser feliz con esto. Tomar conciencia de esas emociones es lo que hemos perdido. No puedes estar triste y estamos felices, pero date prisa que hay que cumplir. Eso es penoso.<strong>Vivimos en la era de la imagen. Hoy en día todo el mundo hace fotografías y exhibe su obra en redes sociales, ¿se les puede llamar fotógrafos?</strong>No.<strong>Rotundo.</strong>No es lo mismo un autorretrato que un selfie. Cuando tú te haces un selfie como hacemos todo en Instagram o las redes, es una manera de enseñar nuestro entorno. Estoy aquí, esto me gusta y fíjate qué mono he salido y qué bien me lo estoy pasando con mis amigos. Tú sales en la foto, pero no es un autorretrato. Un autorretrato exige una reflexión sobre lo que quieres enseñar. Puede ser un autorretrato, un paisaje, un bodegón. Un fotógrafo tiene…

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