Noticias eXplora: El culto a la Gran Diosa: cuando Dios era mujer No pasó mucho tiempo antes de que las diversas evidencias ocuparan su lugar y empezaran a tomar forma las conexiones. Y entonces comprendí. Astoret, la despreciada deidad "paga­na" del Antiguo Testamento en realidad era (pese a los esfuer­zos de los escribas bíblicos de disfrazar su identidad utilizando reiteradamente el género masculino) Astarté, la Gran Diosa, tal como era conocida en Canaán, la Reina del Cielo de Oriente Próximo. Los adoradores de ídolos paganos de la Biblia habían estado rezando a una diosa –en otras partes conocida como Innin, Inanna, Nana, Nut, Anat, Anahita, Istar, Isis, Au Set, Ishara, Asera, Ashtart, Attoret, Attar y Hathor–, la Ancestra Divina de muchos nombres. Sin embargo, en las diversas len­guas y dialectos de quienes la reverenciaban, cada nombre apun­taba a la Gran Diosa. ¿Fue una mera coincidencia que durante todos aquellos años de escuela dominical nunca me enseñaran que Astoret era mujer? ¿Quién era esta Diosa? ¿Por qué una entidad femenina, y no masculina, fue designada como deidad suprema? Astarté Aún más sorprendente fue la evidencia arqueológica que demostraba que su religión existió y prosperó en Oriente Próxi­mo y Oriente Medio milenios antes de la llegada del patriarca Abraham, el primer profeta de Yahvé, la deidad masculina. Los arqueólogos remontan el culto a la Diosa a las comunidades neolíticas en torno a 7000 a.C., y algunos a las culturas del Paleolítico Superior, alrededor de 25000 a.C. Desde la época de sus orígenes neolíticos, su existencia ha sido certificada hasta bien entrada la era romana. No obstante, los especialistas en la Biblia están de acuerdo en que Abraham vivió en Canaán (Palestina) en el tardío arco temporal que va de 1800 a 1500 a.C. ¿Quién era esta Diosa? ¿Por qué una entidad femenina, y no masculina, fue designada como deidad suprema? ¿Cuán influyente y significativo fue su culto, y cuándo empezó en realidad? Mientras me planteaba estas preguntas, inicié una exploración más profunda de los tiempos neolíticos y paleolíticos. Aunque en todos los rincones del mundo las diosas habían sido objeto de culto, me centré en la religión que evolucionó en Oriente Medio y Oriente Próximo, lugar de nacimiento del judaísmo, el cristianismo y el islam. Descubrí que el desarrollo del culto de la deidad femenina en esta región guardaba relación con las primeras manifestaciones religiosas hasta ahora descubiertas en cualquier rincón de la Tierra. Se supone que la religión de la Diosa hunde sus raíces en el Paleolítico Superior, y que emergió en Oriente Próximo en el Neolítico posterior AMANECER EN EL JARDÍN GRAVETIENSE DEL EDÉN Aunque la mayor parte de sus yacimientos se han descubierto en Europa, se supone que la religión de la Diosa hunde sus raíces en el Paleolítico Superior, y que emergió en Oriente Próximo en el Neolítico posterior. Al ser anterior a la época de los registros escritos y no conducir directamente a un periodo histórico que podría contribuir a explicarlo, la información de la existencia paleolítica del culto a la Diosa debe, hasta la fecha, seguir siendo una especulación. Las teorías sobre los orígenes de la Diosa en este periodo se basan en la yuxtaposición de las tradiciones del parentesco matrilineal y el culto a los ancestros. Se apoyan en tres líneas de evidencias independientes. La primera se basa en la analogía antropológica para explicar la evolución inicial de las sociedades matrilineales (de parentesco a través de linajes maternos). Los estudios de tribus 'primitivas' en los últimos siglos han llegado a la conclusión de que algunos pueblos aislados y 'primitivos', incluso en nuestro propio siglo, aún no poseían una comprensión consciente de la relación entre el sexo y la concepción. Se traza entonces la analogía para establecer que los pueblos paleolíticos se encontraban en un nivel similar de conciencia biológica. Antes de que el coito se asociara al parto, la mujer era reverenciada como dadora de vida S.G.F. Brandon, profesor de…

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