Noticias #eXplora <a href="https://static4.abc.es/media/ciencia/2020/09/30/kyle-harper2-kJAC--620x349@abc.jpg">Media</a>La historia del ser humano está estrechamente vinculada a las pandemias. En el siglo II d.C., la terrible plaga Antonina, probablemente causada por la viruela, mató a siete u ocho millones de personas, afectando profundamente a un imperio romano que estaba en su apogeo. Paradójicamente, esta epidemia no habría ocurrido si las comunicaciones y las ciudades romanas no se hubieran desarrollado tanto. De igual manera, la gripe del 1918 quizás no se habría extendido como lo hizo, matando a millones de personas, si el mundo no hubiera estado tan devastado por los rigores de la Primera Guerra Mundial. Kyle Harper es autor de «El fatal destino de Roma» - Crítica Kyle Harper, profesor de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) y autor de «El fatal destino de Roma», está especializado en la historia de las epidemias y las economías. Su trabajo está centrado en comprender cómo las sociedades moldean el medio ambiente y cómo ésto a su vez tiene consecuencias que repercuten en el destino de las mismas sociedades. Por eso, afirma que, en cierto sentido, «cada sociedad tiene la pandemia que se merece», en términos ecológicos, pero no morales. Cree que la COVID-19 es una enfermedad que explota las vulnerabilidades del mundo contemporáneo, como la gran interconectividad o la alta densidad de población. De hecho, coincide con los expertos que afirman que el modo de vida actual, caracterizado por el vasto uso de los recursos naturales del planeta, ha inaugurado una nueva era de pandemias globales causadas por patógenos emergentes. -¿Qué puede enseñarnos la historia sobre el presente o el futuro de las epidemias? La historia puede enseñarnos a entender cómo el impacto humano sobre el medio ambiente, con sus ciudades, comunicaciones o sistemas de producción, tuvo consecuencias. Es decir, que cada época tiene la pandemia que se merece, en términos ecológicos, no morales. Por eso, de alguna forma esta pandemia era completamente previsible. No sabíamos cuándo o dónde iba a ocurrir pero sabíamos que muchas especies de patógenos están constantemente tratando de atravesar la barrera de las especies e infectar a humanos. Muchos científicos predijeron que algo así iba a pasar. -¿En qué sentido cree que cada época tiene la pandemia que se merece? Una de las vulnerabilidades que definen a nuestra sociedad es la conectividad global y la gran densidad de población. Por eso, de entre todas las enfermedades infecciosas posibles, las causadas por virus respiratorios son probablemente las que más peligrosas son para nosotros. Sobre todo si los patógenos tienen un alto grado de transmisibilidad, incluso en personas asintomáticas, con un periodo de incubación largo. Por eso, por desgracia el SARS-CoV-2 es casi el patógeno perfecto para las vulnerabilidades de nuestra sociedad. «Por desgracia, el SARS-CoV-2 es casi el patógeno perfecto para las vulnerabilidades de nuestra sociedad» Una estación de ferrocarril en Hangzhou, China, el pasado 30 de septiembre. Según Kyle Harper la densidad de población y la interconectividad son dos vulnerabilidades de las que el SARS-CoV-2 se «ha aprovechado» - EFE -¿Casi? ¿Podría ser peor? Sin duda. Habrá otra pandemia en el futuro y podría estar causada por un patógeno más letal. De hecho, los otros coronavirus causantes del SARS o del MERS son más letales. Creo que hemos tenido suerte y que podríamos aprovechar esta pandemia para aprender sobre nuestras vulnerabilidades y cómo podemos afrontarlas ante las próximas pandemias. -Entonces, ¿es la letalidad el ingrediente que le falta al SARS-CoV-2 para ser el peor patógeno posible? Muy probablemente. La gripe de 1918 fue probablemente más severa que la COVID-19. Sin duda, sus tasas de mortalidad fueron más altas —los cálculos oscilan, pero se habla de que causó entre 10 y 50 millones de víctimas mortales en dos años— aunque yo sería cauteloso. Hoy en día tenemos mejores…

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