La playa es uno de los mayores himnos del pop español, una de esas canciones de <a href="https://los40.com/tag/la_oreja_van_gogh/a/">La Oreja de Van Gogh que “salieron del corazón y llegaron directamente al papel”. Cuando el grupo la grabó en Las Landas francesas, ya no iba “aterrado al estudio”, ya no suponía “un trago que había que pasar”. La magia y la “buena onda” de esos días en el estudio Du Manoir, junto a Nigel Walker, quedaron plasmadas en la canción y en el resto del repertorio del segundo álbum de la banda donostiarra, El viaje de Copperpot. Cuatro de los temas del disco llegaron al primer puesto en LOS40. La playa fue nº1 el 21 de abril de 2001, y lideró la lista durante dos semanas consecutivas. Hace ahora 20 años.Después del éxito imprevisto de Dile al sol, su debut en 1998, la situación había dado un vuelco para La Oreja de Van Gogh. Es verdad que había más presión, pero también más medios, cuando el grupo grabó su segundo álbum. Pudieron elegir productor, y cambiaron a <a href="https://los40.com/tag/alejo_stivel/a/">Alejo Stivel por Nigel Walker, al parecer por recomendación de los <a href="https://los40.com/tag/hombres_g/a/">Hombres G. Y con un puñado de canciones en el bolsillo, viajaron a Las Landas francesas, al estudio Du Manoir.Previamente, el reconocido productor inglés había viajado a San Sebastián para conocerlos: "estuve con los cinco en una pizzería; querían tocar ellos en esta grabación porque en la anterior, el productor prefirió que fueran otros... son gente normal, super humilde", contó Nigel Walker en una entrevista para ABC.“Ya no íbamos aterrados a un estudio”La Oreja de Van Gogh se enfrentó a su segundo trabajo de forma diferente. Xabi San Martín, teclista del grupo, explicaba en LOS40: "Creo que fue bastante más bonito de grabar que el primero, como experiencia musical. La primera fue más una experiencia vital tremenda, fue una gamberrada, fue la primera vez que salíamos tanto tiempo de casa. Desde el punto de vista musical, yo creo que fue una experiencia mucho más rica y más completa la del segundo disco, porque ya no íbamos aterrados a un estudio, ya sabíamos lo que era un estudio. Teníamos nuestra manera de trabajar que se iba consolidando, no sabemos si es la correcta o no, pero es la nuestra. Entonces ya empezábamos a estar más cómodos. Empezamos a disfrutar un poco de la grabación del disco. Empezamos ahí 'y si probamos esto y lo otro'. Ya no era 'joder, bueno, venga, a ver cómo'. No era un trago que había que pasar, sino que al revés, era una oportunidad para plasmar ideas, para tal".Años después, <a href="https://los40.com/tag/amaia_montero/a/">Amaia Montero también recordaba en sus redes sociales aquella grabación en la que hubo una “magia increíble en el estudio todos los días. Esa energía y esa buena onda también está plasmada”.En un descanso de la grabaciónCuando Pablo, Álvaro, Xabier, Haritz y Amaia, hicieron las maletas rumbo al sur de Francia, tenían las canciones, sí, pero no sabían qué título le pondrían a la continuación de Dile al sol. La idea surgió allí mismo, “en un descanso de la grabacio&#769;n… pusimos la tele y nos encontramos con la peli&#769;cula Los Goonies. A todos nos habi&#769;a fascinado de pequen&#771;os y nos quedamos enganchados vie&#769;ndola. En un momento de la peli&#769;cula, uno de nosotros dijo que podi&#769;amos titular al disco ‘Los muelles de Goon’. Asi&#769; empezamos a decir ti&#769;tulos hasta que dimos con El viaje de Copperpot”.“Las canciones salían del corazón directas al papel”El viaje de Copperpot apareció en las estanterías el 11 de septiembre de 2000. Y se convirtió en un disco icónico con brillantes piezas pop. El grupo había compuesto los temas con la misma naturalidad con la que había surgido el título del álbum: “Con esa mirada de los veintipocos, tan miope con la responsabilidad y lo trascendente y tan amplificadora de las emociones. Las canciones sali&#769;an del corazo&#769;n directas al papel, sin filtros, ni ortodoxia, ni complejos.…

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