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https://static1.abc.es/media/ciencia/2020/10/13/4096-2678-max-kwDD--620x349@abc.png">Media</a>¿De dónde venimos? ¿Cómo se formó el universo? Una forma de responder a estas grandes preguntas es estudiar cómo se formaron las galaxias, como la Vía Láctea, que pueblan el espacio en números de miles de millones. Después de muchas décadas de observaciones y teorías, se considera que una masa invisible y desconocida, conocida como materia oscura, actuó como una especie de semilla para las galaxias. Esta masa creó «pozos de gravedad», con aspecto de filamentos, donde el gas procedente del Big Bang se concentró y permitió la formación de estrellas, galaxias y agujeros negros. Por tanto, sin esa materia oscura la materia visible estaría dispersa, de forma homogénea en todas direcciones, y no habría estrellas, planetas, ni nada de lo que encontramos en su superficie. Esta idea de que la materia oscura es una auténtica semilla cosmológica tiene muchos flecos y genera muchas preguntas (quizás la más importante es de qué está hecha esta materia oscura). Por eso, los científicos buscan galaxias y fenómenos que no encajen con lo esperado para hacer avanzar el conocimiento. Es en este contexto como en 2016 un grupo de astrónomos afirmó haber encontrado una pequeña galaxia, de nombre Dragonfly 44 (DF44), situada a 330 millones de años luz y caracterizada por tener una cantidad desproporcionada de materia oscura. Mientras que otras galaxias similares tienen un gramo de materia visible (gas, polvo y estrellas) por cada 200 o 300 gramos de materia oscura, ésta tenía, según el equipo dirigido por Pieter van Dokkum, 1 gramo por cada 10.000 gramos de materia oscura. Nacía así la galaxia hecha en un 99,99% de materia oscura. Esta semana, un equipo internacional de astrónomos, liderado por el Instituto Astronómico Kapteyn de la Universidad de Groninga (Países Bajos), con la participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL), ha publicado un artículo que ha descartado que Dragonfly 44 tenga tanta materia oscura. Su investigación se ha publicado en la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society» (MNRAS). Al mismo tiempo, investigadores de la universidad de Harvard (EE.UU.) también han llegado a la misma conclusión por medio de otras medidas. El misterio de la galaxia de materia oscura «Desde 2015, Dragonfly 44 le ha traído de cabeza a unos cuantos», ha explicado a ABC Ignacio Trujillo, investigador del IAC y coautor del artículo. «Para sorpresa de sus descubridores (dirigidos por Pieter van Dokkum), Dragonfly 44 es una galaxia con muy pocas estrellas y bajo brillo, pero muy extensa, tanto como la Vía Láctea», ha continuado. Imagen de Dragonfly 44. Varios de sus rasgos sugerían que tiene una cantidad desproporcionada de materia oscura. Nuevas observaciones lo han descartado«Intrigados, los investigadores midieron la velocidad con la que se mueven sus estrellas y el número de cúmulos», ha añadido. «Sus resultados indicaron que tenía mucha materia oscura: tanta como la Vía Láctea, aunque tenga 100 millones de estrellas, y la Vía Láctea al menos cien mil millones». Dragonfly se convirtió, por tanto, en toda una «Vía Láctea oscura», o transparente. Los distintos tipos de galaxias En el «espacio», ahí arriba, hay galaxias de muchas formas: espirales (como la Vía Láctea), elípticas o irregulares. Además, hay galaxias de varios tamaños: algunas inmensas, de nuevo, como nuestra galaxia, y una gran mayoría de galaxias más pequeñas. Además, también hay galaxias ultradifusas, en las que parece que las estrellas están más dispersas de lo habitual, como Dragonfly 44. Pues bien, cada uno de estos tipos de galaxia suele tener una proporción más o menos comparable de materia oscura frente a materia visible, lo que encaja con la idea de que la materia oscura es la «semilla» que permite la formación de las galaxias y las estrellas. Por ejemplo, la Vía Láctea tiene un gramo de materia visible…