Qué ganas teníamos de Rosalía en concierto. Y por fin, este martes 18 de julio ha llegado el momento de ver a la creadora de <em>Motomami</em> congregar a sus fieles en Madrid para plantar cara al calor en el primero de los dos shows que la artista tenía previstos en la capital. Con un total look rojo, chaqueta de cuero torera, falda de tablas desestructurada, body, botas altas y trenzas extralargas, aparecía <a href="
https://los40.com/tag/rosalia_vila/a/">Rosalía bajo su gran y ya icónico casco.Tan solo unos minutos después de las 21:30 de la noche, advertíamos tras el escenario los primeros reflejos de los cascos del universo <em>Motomami,</em> rugían las motos y sonaba aquello de "Chica, ¡¿qué dices?!". Rosalía daba por comenzado el show con la imbatible <em>Saoko.</em> Un chute de energía para empezar bien arriba. Justo donde el público quería.Y continuó desgranando hits, uno tras otro. En la primera parte del concierto sonaron <em>Candy, Bizcochito y La Fama</em>, algunos de los grandes éxitos de su último trabajo. Solo bastaron unos temas para darnos cuenta de que éste iba a ser un show histórico y nada convencional. Porque... ¿Acaso <em>Motomami</em> lo es?Toda la vanguardia, todo el eclecticismo y todo lo rompedor de su disco, lo supo trasladar al escenario sin grandes artificios. Las bases se sucedían unas tras otras para ser el colchón musical de los temas, pero de vez en cuando, la vena orgánica se instalaba en su setlist. Así, escuchamos cómo interpretaba <em>Dolerme</em>, esa preciosa <em>rara avis</em>, sin más elementos que la guitarra y su voz. Más tarde se sentaría al piano para tocar otra de sus piezas más evocadoras: <em>Hentai.
</em>Hubo momentos emocionantes por la propia naturaleza de la canción, como fue el caso de <em>G3N15</em>, esa carta abierta que Rosalía escribió para alguien especial y que es ya nuestra manera de echar de menos, o <em>Sakura</em>, una de las favoritas del público.Y como su más reciente álbum es un homenaje a toda la música que le gusta, Rosalía se marca un medley muy guay con guiños al <em>Papi Chulo</em> de Lorna y a la <em>Gasolina</em> de Daddy Yankee. También incluye en su setlist el remix de <em>Blinding Lights</em> con su amigo <a href="
https://los40.com/tag/abel_tesfaye/a/">The Weeknd.Como ya hemos ido viendo en otros conciertos de la gira, la compositora ha estrenado varios temas en directo: <em>Aislamiento</em>, <em>Dinero y Libertad</em> o <em>Despechá (Lao a Lao),</em> que no tenía nombre totalmente definido y que por fin ha quedado oficialmente bautizada como <em>Despechá.</em>Una experiencia audiovisualSi puedes, nunca subestimes a Rosalía. Su manera de pensar no es lineal; su mente no funciona como la de cualquier mortal, la suya alberga una genia y tal caudal de creatividad, que sería error pensar que su directo es simplemente un show pensado para TikTok.Y hay una cosa que me queda clara viendo este show: Rosalía tiene todo lo necesario para triunfar dentro y fuera de esta red social. Tiene un repertorio imbatible cargado de hits que conectan con el público, cuenta con la potencia de su voz, con su fuerza escénica y con un cuerpo de baile extraordinario. No necesita nada más. No necesita artificios o pirotecnia, ni siquiera una banda. Porque así está pensado este proyecto.Ella, que no es nada corriente, no podía ofrecer un show corriente. Ella había ideado todo un universo audiovisual sobre el escenario que no se parece en nada a lo que venimos viendo en directo. Y esto es lo mejor de todo. Numerosos camarógrafos rodeaban a la artista en todo momento para no perder detalle. En las pantallas verticales del Wizink Center se suceden todo tipo de imágenes para articular su discurso visual: desde increíbles planos cenitales, a la cámara 360 que la envuelve mientras entona <em>Delirio de Grandeza,</em> o el efecto ojo de pez mientras se despide de su público <em>Con altura.</em>Con <em>Motomami World Tour,</em> Rosalía está desafiando las reglas del concierto tradicional para convertirlo en un espectáculo que perdure…