Maestros del camuflaje

Estás sentado en el fondo marino, frente a la costa de la isla indonesia de <strong>Lembeh</strong>. El lugar no está a gran profundidad –unos cinco metros más o menos– y hay muchísima luz. <strong>Como es de esperar en un mar tropical, el agua está templada.</strong> La fina arena gris que te rodea presenta ondulaciones y está cubierta en algunas zonas de una capa verdosa. A medida que vas explorando, te fijas en una caracola. La concha es sólida y tiene seis puntas gruesas. Es posible que su creador esté dentro. O quizás haya muerto hace tiempo y ahora pertenezca a un cangrejo ermitaño. Te pica la curiosidad y le das la vuelta. Ves una hilera de ventosas y un par de ojos.Se trata de un pulpo. Concretamente de un ejemplar de Amphioctopus marginatus, también conocido como <strong>pulpo del coco</strong>. <strong>El nombre proviene de su costumbre de esconderse dentro de una cáscara de coco</strong> (a veces incluso la recoge y la transporta consigo para usarla como refugio en casos de emergencia). En realidad le sirve cualquier cáscara o concha grande, como esta caracola.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/09/20/mm8325-141030-03527-edited_95aa3ea8_800x533.jpg">El pulpo p&amp;aacute;lido&amp;nbsp;Octopus pallidus,&amp;nbsp;vive en las aguas del sudeste de Australia, de las que emerge por la noche para alimentarse de crust&amp;aacute;ceos. El pulpo está sujetando con unas pocas ventosas las dos valvas de una almeja. <strong>Mientras lo observas, las deja caer y eleva un poco el cuerpo.</strong> Da la impresión de que está valorando la situación. Tú te quedas quieto como una estatua. Al cabo de un instante el animal sale de la concha. <strong>Su cuerpo es del tamaño de tu dedo pulgar y sus brazos, unas tres veces más largos</strong>. A medida que avanza hasta la arena, se vuelve del mismo tono gris oscuro que esta. ¿Se está yendo? No. Extiende unos cuantos brazos sobre la arena y el resto sobre la concha. De un solo tirón, le da la vuelta y se mete dentro.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/09/20/mm8325-141023-01187-edited_d930d9de_800x533.jpg">Un pulpo capricornio se impulsa utilizando los m&amp;uacute;lsculos de su mano para forzar el agua a trav&amp;eacute;s del hiponome, o sif&amp;oacute;n, un embudo tubular visible debajo del ojo, que al expulsar el agua hace que se desplace con gran rapidez. No quieres molestarlo más y estás a punto de marcharte, pero de repente adviertes que ha habido un ligero movimiento. <strong>El pulpo ha expulsado un chorro de agua para retirar la arena que hay debajo del borde de la concha.</strong> Ahora hay un pequeño hueco entre la concha y el fondo marino, por el que vuelven a aparecer sus ojos. Te acercas a él, y por un momento os miráis fijamente. <strong>De todos los invertebrados –los animales que no tienen columna vertebral– los pulpos son los que más se nos parecen.</strong> En parte por la manera en que te devuelven la mirada, como si estuvieran escrutándote.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/09/20/mm8325-141028-02475-edited_87deff1b_800x533.jpg">El pulpo sure&amp;ntilde;o de anillos azules&amp;nbsp;(Hapalochlaena maculosa), es lo bastante potente como para matar a una persona. <a href="/animales/peces">peces<a href="/animales/mamiferos">mamíferos<a href="/animales/delfines">delfines(Esto también los diferencia de muchos vertebrados: la mayoría de losnunca te mira a los ojos). Y en parte por su destreza. Tienen ocho brazos cubiertos de cientos de ventosas que les permiten manipular objetos; pueden abrir la concha de una almeja, desmontar el sistema de filtración de un acuario o desenroscar la tapa de un bote. Estas habili­dades los distinguen decomo los, los cuales, aun con toda su inteligencia, están limitados por su anatomía y no pueden desenroscar nada.Por otro lado, parecen tan alienígenas como cualquier extraterrestre que puedas imaginar. <strong>Para empezar, tienen tres corazones y la sangre azul. Cuando se sienten amenazados, lanzan un chorro…

Comments

Be the first to add a comment