Noticias eXplora: Los muertos de los sueños Entre las entidades fantasmales de carácter maléfico más frecuentes están los visitantes de dormitorio. Se aparecen a los pies de nuestra cama y nos paralizan de terror. Otras veces son entes modernos de mediocre invención pero que han tomado cuerpo gracias a Internet y ahora campan a sus anchas por la red haciendo de las suyas. De momento, no parece posible ahogar los desagradables gritos de estos fantasmas realmente siniestros que parecen haber llegado para quedarse. Ahora vamos a enfrentarnos a esos otros fantasmas del mundo de los sueños que a todos se nos han aparecido alguna vez. Los más inquietantes se aparecen en esa temible franja o zona intermedia entre los sueños y la realidad; los otros, más benignos, suelen ser fantasmas de familiares o amigos difuntos que parecen haber vuelto a la vida. Como buena parte de los contactos con difuntos proceden de los sueños, desde la más remota antigüedad se les ha considerado fantasmas asociados con lo sobrenatural y, por tanto, una prueba de la existencia en el más allá. La interpretación actual de estas experiencias de contacto en los sueños depende en gran medida de dónde proceda. Lo que sabemos seguro es que todo el mundo sueña con seres queridos fallecidos. Veamos un primer ejemplo facilitado por Patricia Keelin, adjunta y coordinadora de programas del Lucidity Dream Institute: «Mi corazón da un vuelco al ver a mi padre ante mí. "Se supone que estás muerto, ¿no?", le pregunto recelosa. Me responde haciendo un guiño: "Ah, sí, pero no pasa nada". "¿Y dónde está tu silla de ruedas, papá?". A lo que responde: "Ay, cariño, ¡ya no me hace ninguna falta!"». Una semana tras su muerte, me quedé boquiabierta al verle flotando a los pies de mi cama Este sueño lo tuvo Keelin al poco de fallecer su padre: «Mis sueños empezaron a tener de repente un significado muy profundo. Yo tenía 11 años y el primer sueño tras la defunción de mi padre fue un regalo incomparable. A esa temprana edad llegué a la conclusión de que la muerte conlleva algunos beneficios». Por aquel entonces, Keelin no conocía el término "sueño lúcido" pero mientras soñaba se dio cuenta de que su sueño no era como los que solía tener, sino excepcionalmente distinto: «A partir de entonces, cada vez que veía a mi padre me daba cuenta de que estaba teniendo esa clase de sueño tan especial. Sus visitas aportaban gran paz a mi alma». Décadas después, su conocimiento y experiencia en materia de sueños lúcidos permitieron a Keelin "prepararse mentalmente" para un encuentro onírico con un amigo íntimo que había fallecido de forma repentina: «Una semana tras su muerte, me quedé boquiabierta al verle flotando a los pies de mi cama. Me di cuenta enseguida de que se trataba del sueño que había estado esperando. Su imagen era radiante y, durante unos segundos, sentí como si estuviera viajando a la fuente de su éxtasis, un estado de amor puro, eterno e infinito. Esta experiencia trascendente me ayudó a remodelar mi respuesta emocional a su deceso de un modo que nunca podría haber imaginado antes de aquel sueño». Si nos hemos alargado un poco en la descripción de estos sueños de Keelin ha sido porque ponen de relieve claramente que, cuando nuestros seres queridos fallecen, es posible volver a reunirse con ellos en un espacio donde nuestra relación seguirá viviendo e incluso floreciendo. Pero, ¿qué implicaciones tienen tales experiencias? ¿Podrían considerarse una prueba de la existencia en el más allá? Aunque no lo sean, las visiones que ofrecen los expertos junto con sus sueños son tan inquietantes como reveladoras de este fenómeno. Soñadores y expertos coinciden en que estos encuentros fantasmales poseen una propiedad altamente curativa En algunos casos, los muertos expresan su bienestar en el más allá; en otros, responden con evasivas y no ofrecen respuestas claras sobre su estado ni el lugar donde se encuentran. Sin embargo, todos los soñadores y expertos consultados suelen coincidir en que estos encuentros fantasmales poseen una propiedad…

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