Los murciélagos carnívoros que inspiraron el mito de la creación maya

Colgados del frío techo de piedra de un antiguo templo maya como un racimo de frutas grises y peludas, nos miran fijamente con unos ojos dorados que brillan a la luz rojiza de nuestras linternas frontales. Los <strong>murciélagos, dentados y hambrientos,</strong> tienen las orejas casi transparentes, largas como las de un conejo, y <strong>una cara arrugada y lobuna con una hoja nasal lanceolada</strong> –su apéndice ecolocalizador– encima del hocico.

A diferencia de otras especies, estos misteriosos quirópteros que encontramos al borde mismo de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en la península de Yucatán, <strong>no se congregan por millares, me dijo Rodrigo Medellín, primer experto del país en mamíferos voladores y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México</strong>. «Siempre están en grupos reducidos, y se protegen entre ellos».





Medellín lanzó el cazamariposas hacia uno de los seis murciélagos y lo atrapó. Sosteniéndolo con la mano enguantada y el hocico prominente y los dientes afilados –que se lo arrebataba al instante–. Era una hembra, y protestaba castañeteando las mandíbulas. Con cuidado, Medellín extendió una de sus alas y señaló el pulgar del murciélago, que se curvaba desde el borde. Estaba armado con una uña pronunciada, con forma –y filo– de sable.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/07/murcielagos2_50479953_800x533.jpg">Tras recopilar datos y muestras gen&amp;eacute;ticas de un falso vampiro lanudo, el bi&amp;oacute;logo Rodrigo Medell&amp;iacute;n (a la izquierda) y el investigador Iva Vleut lo devolver&amp;aacute;n a su cueva. Gracias a los dispositivos GPS los cient&amp;iacute;ficos obtienen informaci&amp;oacute;n sobre el h&amp;aacute;bitat que prefieren los murci&amp;eacute;lagos para cazar. «Con esto aferran a sus presas», explicó. Las dimensiones de semejante arma dejan claro que estos cazadores de la noche no se dedican a atacar mosquitos: van en busca de roedores, de pájaros e incluso de otros murciélagos. Los murciélagos carnívoros, que en conjunto se conocen como <strong>falsos vampiros</strong> porque no son hematófagos como los vampiros verdaderos, menos del uno por ciento de todas las especies de murciélagos se alimentan de otros vertebrados.







<strong>dos especies cuyo territorio va desde el sur de México hasta Bolivia y Brasil</strong><strong>murciélagos mexicanos</strong>Hay, y una de ellas llega más al sur, hasta zonas de Paraguay y Argentina: el falso vampiro lanudo (como los del templo maya) y el murciélago espectral, también llamado falso vampiro de Linneo. Este último es el mayor quiróptero del continente americano, con ejemplares que pueden alcanzar un metro de envergadura. Las amenazas que se ciernen sobre sus hábitats de bosque lluvioso complican la existencia de losy acucian a los investigadores a comprender mejor sus hábitos.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/07/murcielagos3_3c926be4_800x533.jpg">De regreso a su dormidero despu&amp;eacute;s de cazar su cena, un falso vampiro lanudo proyecta su sombra sobre las ruinas de un templo en el yacimiento arqueol&amp;oacute;gico de Hormiguero. Los murci&amp;eacute;lagos quiz&amp;aacute; vuelvan con comida para los miembros del grupo que no pueden cazar, como las hembras con cr&amp;iacute;as. El falso vampiro lanudo es un gran desconocido, por eso Medellín capturó a los seis individuos y los sacó del templo, metidos en bolsas de algodón, para tallarlos y pesarlos. <strong>Eran cuatro machos y dos hembras, una de ellas preñada. Para saber cómo estaban emparentados, los investigadores tomaron una muestra de piel del ala de cada individuo</strong> y las remitieron al laboratorio para su análisis genético. Luego acoplaron <strong>pequeños localizadores GPS en tres ejemplares</strong> (uno de ellos la hembra preñada) que les proporcionarían información sobre sus hábitos de caza.

«Mire –dijo Medellín mientras sacaba uno de los machos de su bolsa y lo…

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