Noticias eXplora: Magia negra en la antigüedad (I) Las palabras "magia" y "brujería" evocan en nuestra imaginación escenas del medievo, de brujas y magos encerrados en sus cubículos oscuros, rodeados de multitud de artilugios y repugnantes ingredientes, mientras recitan hechizos al calor de sus calderos humeantes. Sin embargo, la práctica de la magia se remonta al amanecer de la civilización, y todas las culturas antiguas contaron con un amplio abanico de prácticas relacionadas con el mundo sobrenatural. Desde Mesopotamia a Egipto, pasando por Grecia y Roma, todos los pueblos antiguos vieron surgir, de forma paralela a sus creencias religiosas, prácticas que incluían la adivinación, las maldiciones, la fabricación de "muñecos vudú" e incluso el contacto con los muertos: la nigromancia. Sus practicantes fueron los primeros magos negros de la Historia. No es de extrañar, por tanto, que, ante la proliferación de estas prácticas, el hombre del mundo antiguo tuviera la percepción de que cualquier mal –enfermedades, infortunios e incluso la muerte– podía tener su origen en la "magia negra" practicada por sus enemigos. Objetos tan insólitos como tablillas de maldición o muñecos vudú han aparecido en multitud de excavaciones de todo el mundo grecorromano Aunque la existencia de tales creencias era conocida desde hace mucho tiempo a través de textos literarios como la Odisea de Homero y obras de autores clásicos como Heródoto, Platón o Plinio el Viejo, ha sido en las últimas décadas cuando el estudio de la magia negra en la Antigüedad ha recibido una atención especial por parte del ámbito académico, de forma paralela al hallazgo de numerosas piezas arqueológicas que, bajo la forma de insólitos objetos, como las llamadas 'tablillas de maldición' o los 'muñecos vudú', han ido apareciendo en multitud de excavaciones de todo el mundo grecorromano. Los estudios realizados hasta la fecha han dedicado parte de sus esfuerzos a determinar las posibles relaciones o diferencias entre religión y magia. Por lo general, aunque difusa en ocasiones, existe una línea que separa ambas prácticas. Mientras que en los cultos religiosos "ortodoxos" lo habitual era que el fiel rezase de forma sumisa a las divinidades, sometiéndose a ellas en busca de ayuda, el practicante de la magia pretendía obligar a los dioses o fuerzas sobrenaturales, casi siempre con una finalidad egoísta o inmoral y de forma discreta o secreta. Por otro lado, habría que distinguir también entre aquella magia realizada con fines benéficos o profilácticos (como la fabricación y el uso de amuletos protectores contra todo tipo de males) y la ejercida con la intención de causar algún daño o de doblegar la voluntad de un enemigo, y que habitualmente se denominaba peyorativamente como goecia (del griego goeteia). Circe ofreciendo la copa a Odiseo de John William Waterhouse (1891) En todo caso, y aunque el origen de dichas prácticas de remontaría muy atrás en el tiempo –en el mundo grecorromano solía identificarse con técnicas utilizadas por los antiguos sacerdotes persas de Zoroastro y Clemente de Alejandría afirmaba, en el siglo III d.C., que Egipto era "la madre de los magos"–, éstas se hicieron especialmente habituales durante el periodo helenístico y los primeros siglos de nuestra era, siendo moneda corriente entre griegos, romanos, judíos en incluso cristianos. TABLILLAS DE MALDICIÓN Entre las variadas formas de "magia dañina" que se practicó a lo largo de la Antigüedad clásica, una de ellas destaca de forma especial, por estar asociada a cierto tipo de hallazgos arqueológicos. Son las llamadas tabellae defixionum o "tablillas de maldición", piezas consistentes en finas láminas –generalmente de plomo–, sobre las que se escribía el nombre de la víctima, a menudo acompañándolo de símbolos y fórmulas mágicas. Tablilla de maldición de Eyguières Una vez preparadas, las tablillas eran enrolladas, atravesadas por clavos o uñas y enterradas en el interior o las proximidades de una tumba, el lugar de una ejecución o un campo de batalla Hasta…