Noticias eXplora: Alta extrañeza: saltos en el espacio y viajes en el tiempo En junio de 2014, Rosa Rodríguez, productora de Espacio en Blanco (Radio Nacional de España), me facilitó una serie de números de teléfono, pertenecientes a personas que habían llamado a la redacción para narrar distintas experiencias relacionadas de uno u otro modo con el mundo del misterio. Entre la lista me llamó la atención un nombre: Genaro Areal, vecino de A Coruña. Recordé que le había entrevistado veinte años atrás, en 1994, meses después de que hubiera protagonizado una teleportación. Al día siguiente marqué su número de teléfono. "¡Por fin logro comunicarme contigo! –exclamó mi interlocutor nada más identificarme–. Llevo tiempo intentando localizarte porque me ha vuelto a pasar otra vez, pero en esta ocasión no viajaba en coche con mi hijo, sino con mi mujer". Unas semanas más tarde, viajé a Galicia para seguir la pista de varios casos de encuentros cercanos con OVNIs, y aproveché para citarme con el bueno de Genaro. Pasadas dos décadas volvíamos a vernos las caras, esta vez en compañía de Carlos G. Fernández y Marcelino Requejo, mis dos habituales compañeros de aventuras tras lo insólito por tierras gallegas. Los tres "desenfundamos" nuestras grabadoras, y el agente comercial ahora jubilado empezó con el relato de su primera experiencia, ocurrida el 19 de noviembre de 1993: "Serían aproximadamente las ocho menos diez de la noche. Conducía mi hijo y yo iba a su lado, en el asiento del copiloto. Entonces trabajábamos juntos. Veníamos de Vigo por la autopista y nos dirigíamos a Santiago de Compostela, donde teníamos que cerrar un asunto con unos clientes. Iba a ser cosa de unos minutos y luego enfilaríamos para casa, en Oleiros (una localidad cercana a la ciudad de A Coruña). Entonces la autopista no estaba terminada, sino que iba por tramos, así que poco antes de llegar a Padrón, tomamos de nuevo la autopista y paramos en la gasolinera que hay nada más entrar. Mi hijo llamó a su madre, mi esposa, y le dijo que a las ocho habíamos quedado en Santiago, pero que no nos íbamos a entretener nada y pronto estaríamos en casa". EL ENIGMÁTICO TRÁILER NEGRO Repostaron, dejaron atrás el área de servicio y, un poco más adelante, se toparon con un coche en la cuneta. "Tenía puestas las luces de emergencia y había dos personas agachadas a su lado, como si estuvieran cambiando una rueda o algo así –continuó relatándonos–. Seguimos la marcha y entonces, de repente, no sé cómo, aparecieron dos automóviles, también con las luces de emergencia, uno delante y otro detrás de nosotros. Aquello me pareció raro y le dije a mi hijo que adelantara al que nos precedía. Así lo hizo y, casi de inmediato, nos topamos con un tráiler enorme, totalmente negro y, lo que más me extrañó, sin matrícula. Y de nuevo pedí a mi hijo que lo sobrepasara. Justo al dejarlo atrás, antes de tirar de nuevo para nuestro carril, vimos unas luces a unos cientos de metros delante de nosotros. 'Eso debe ser Santiago', dije. Pero mi hijo, con cara de estupor, contesto: 'No, papá, eso es la salida de la autopista de Sigüeiro. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?' Continuamos avanzando y, efectivamente, estábamos donde él decía. Era imposible". Nuestros dos protagonistas habían recorrido en un instante 45 kilómetros, 'saltándose' Santiago de Compostela, de modo que no pudieron ver a los clientes con los que se habían citado Pagaron en el peaje de Sigüeiro, salieron hacia la carretera general y, poco después, llegaron a su domicilio, ante la sorpresa de la esposa de Genaro que no los esperaba tan pronto. "Al principio, no se creía lo que le contábamos, pero al comprobar que ambos decíamos lo mismo totalmente convencidos, acabó aceptándolo". Tiempo después, el agente comercial acudió a un masajista a causa de unos fuertes dolores de espalda y, en un momento dado, éste le preguntó de qué se había operado, porque tenía una incisión de bisturí al final del coxis. "Le respondí que no me habían intervenido de…

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