Tras la pista de Tartessos
El 30 de septiembre de 1958 será recordado en los alrededores de <a href="
https://viajes.nationalgeographic.com.es/c/sevilla?_ga=2.159512189.1311806823.1670833260-1010438051.1669742327">Sevilla por el <strong>hallazgo arqueológico realizado en la localidad de Camas</strong>. El descubrimiento en cuestión tuvo lugar en los terrenos de la <strong>Real Sociedad de Tiro de Pichó</strong>n de la villa hispalense, durante el transcurso de unas obras para la ampliación de las instalaciones. Fue entonces cuando la azada de uno de los operarios de la obra golpeó un objeto metálico. Este, sería la primera de las 21 piezas que pondrían -por fin- en el mapa a la civilización tartésica.El conocido como el <strong>tesoro de El Carambolo</strong>, así bautizado por el cerro en que se encontró, <strong>está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates.</strong> Juntas suman un peso de 2.950 gramos. Entre las piezas halladas,<strong>se encuentran dos brazaletes, dos pectorales, un collar y 16 placas de oro</strong>, encontradas todas ellas dentro de un recipiente de barro ovalado, junto a algunos restos de cerámica y los huesos de varios animales. Las joyas gozan de un estado de conservación óptimo salvo por algunos rasguños producidos en el momento en que fueron halladas. Estas, profusamente decoradas, dan testimonio de un arte fastuoso, delicado, bárbaro, y a su vez, de una muy notable unidad de estilo.Las interpretaciones más aceptadas afirman que las piezas del tesoro formaron parte de los adornos de alguna figura política o religiosa de alto estatus. Sin embargo, por otra parte, el ya fallecido historiador y arqueólogo <strong>J. M. Blázquez Martínez</strong> de la <strong>Universidad de Salamanca</strong> explica en su obra, La religión de los pueblos de la Hispania preromana, que <strong>el toro fue una figura muy venerada por varias culturas en la península Ibérica</strong>. Y en este sentido, otras hipótesis más recientes, basadas en criterios arqueológicos y etnográficos, apuntan que podría tratarse, en parte, de los adornos un toro sagrado.El tesoro del Carambolo es un conjunto de joyería de oro datada entre los siglos VIII y VI a.C, y que representa un conjunto estilístico sin igual en el campo de la arqueología.Sea como fuere, de lo que no cabe ninguna duda es de que el tesoro del Carambolo es un conjunto de joyería de oro datada entre los siglos VIII y VI a.C, y que representa un conjunto estilístico sin igual en el campo de la arqueología. Sus características morfológicas y de manufactura no se han encontrado en otros objetos del mismo periodo en la península Ibérica, por lo que la incógnita respecto a su significado y función sigue siendo objeto de estudio y discusión entre los expertos.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/12/13/detalle-del-brazalete_c5b081b8_brazalete_221213171835_800x602.jpg">El tesoro de El Carambolo, fechado en el periodo comprendido entre los siglos VIII y VI a.C. está compuesto por 21 piezas ornamentales, las cuales constituyen una unidad tipológica y estilística única en el campo arqueológico. </a>Un pueblo perdido en tiempoSi bien es cierto que existe una extensa literatura en torno a la cultura tartésica, - a la que se vincula el presente tesoro- poco de lo escrito hasta el momento se puede respaldar con total seguridad. Ya en el <strong>Libro de los Reyes, en el Antiguo Testamento, escritas en torno al siglo VII a. C. pueden encontrase las primeras alusiones a esta civilización,</strong> localizada en lo que fue un lejano y misterioso lugar llamado <strong>Tarsis</strong>. Dícese que cada tres años las naves del <strong>Rey Salomó</strong>n, volvían de esta ciudad, situada al sur de la península Ibérica, cargados de oro, plata y diversas riquezas.Dos siglos más tarde, ya en el V a.C., también <strong>Heródoto de Halicarnaso,</strong> considerado padre de la historia, hacía referencia a Tartessos en sus escritos. En ellos alude al <strong>rey Argantonio,</strong> "el hombre de…