Noticias eXplora: La creación: un acto intencionado Casi de modo universal, las escrituras de las tradiciones espirituales más antiguas y respetadas del mundo convienen en que los humanos estamos unidos a algo que nos trasciende y está más allá de nuestro entorno inmediato. Y por distintas que estas tradiciones sean entre sí, sus explicaciones sobre la historia del origen del ser humano guardan un parecido asombroso. Algunas de sus ideas comunes son: – Una inteligencia avanzada y un acto intencionado son los responsables de nuestro origen. – El uso de términos como «ellos» o «ángeles» (en las lenguas antiguas que hablaban los autores de esos textos) al exponer la creación humana apunta a la intervención de una inteligencia grupal. – Descripciones en las que se explica que somos producto del polvo/el barro/la tierra de nuestro planeta fundido con una esencia que no es de este mundo. – En las tres tradiciones abrahámicas –judaísmo, cristianismo e islam– se utiliza el polvo o el barro de la tierra para crear el primer cuerpo de un ser humano. – Una vez formado el primer cuerpo humano, por ejemplo, se le «insufla» vida por la nariz, y la sangre de una inteligencia superior se mezcla con el cuerpo de la primera persona. Somos un diseño genético de los dioses Somos un diseño genético de los dioses Ver más Las tradiciones antiguas explican con todo lujo de detalles la naturaleza íntima de nuestra creación y cómo, al igual que a nuestros ancestros, se nos ha insuflado lo que se describe como una chispa especial de una esencia misteriosa, que nos une eternamente a unos con otros y con algo que no podemos ver pero que existe más allá de nuestro mundo físico. Estos detalles se han eliminado en gran medida de las versiones actuales de la Biblia cristiana, pero la antigua literatura hebrea, como el Hagadá y ciertos pergaminos «perdidos», demuestran que ese grado de detalle era intencionado en los textos originales. Esa chispa mística, que hasta hoy la ciencia no ha sido capaz de medir, es la que nos diferencia de todas las otras formas de vida de la Tierra. Si nuestra historia no es la de la evolución, la alternativa a la que automáticamente se ha recurrido es la de los creacionistas LA CREACIÓN EN EL JUDAÍSMO Y EL ISLAM Los temas recurrentes de las antiguas historias de la creación son descripciones del origen del ser humano como obra de seres más avanzados y de otros mundos. Las tradiciones orales de la Midrash y la antigua Cábala hebreas, por ejemplo, hablan de que el creador hace esta petición a sus ángeles: «Traedme polvo de las cuatro esquinas de la Tierra, y con él crearé al hombre». En términos parecidos, en el Corán se dice que Dios creó a la humanidad con elementos naturales: «Te hemos creado del polvo». Sin embargo, en otro pasaje del Corán, el nacimiento del hombre se atribuye a la acción de Dios con el agua: «Él (Dios) ha creado al hombre del agua». Estas dos últimas descripciones pueden parecer contradictorias, pero la lectura atenta de los versículos aclara el misterio. En la primera descripción, la historia del origen de Adán en el polvo forma parte de una secuencia más larga en la que se explican los sucesos que condujeron a los primeros seres vivos. Los versículos revelan que después del origen de Adán a partir de la tierra hubo un proceso de creación progresiva de más modos de vida a medida que el primer humano comenzaba a tomar forma. En la explicación se dice que después de ser creado a partir de la tierra, el ser humano fue constituido a partir de estos elementos: «Un pequeño germen de vida, después un coágulo de sangre, después un trozo de carne, completos e incompletos, y así te lo decimos para que lo entiendas». De este modo, el Corán enriquece las descripciones tradicionales de la creación de Adán aportando detalles sobre cómo el «polvo» se convierte en carne. LA EXTRAÑA MUTACIÓN QUE NOS HIZO HUMANOS El pensamiento pasado sobre nuestro origen ha sido disyuntivo. Si nuestra historia no es la de la evolución, la alternativa a la que automáticamente se ha recurrido…

Comments

Be the first to add a comment