El pez león, el letal invasor del Mediterráneo

En muchas ocasiones, la belleza más indiscutible esconde el peligro más impredecible. Ocurre con las célebres sirenas de la mitología griega, los espíritus-zorros de la mitología china "Huli jing" y, cómo no, con numerosas especies del reino animal. Entre ellas, el <strong>pez león (Pterois miles)</strong>, considerado por algunos científicos <strong>la especie más dañina para los ecosistemas documentada hasta la fecha</strong>. Posee una belleza extraordinaria, con una apariencia vistosa e hipnotizadora, solo comparable con la devastación que provoca en los mares que coloniza.El pez león arrasa con todo, desplaza las especies autóctonas y dinamita la biodiversidad marina.El león es un pez <strong>acostumbrado a disponer de comida en abundancia</strong> en las cálidas aguas del Pacífico Sur y el Índico, donde se alimenta de una gran variedad de presas, como pequeños moluscos o invertebrados. Pero la cosa cambia cuando se introduce en hábitats lejanos a su área de distribución natural, como es el caso del Mediterráneo. Allí arrasa con todo, desplaza a las especies autóctonas y dinamita la biodiversidad marina.Reproducción muy rápidaEl principal problema para los ecosistemas colonizados es la <strong>alta tasa de reproducción de esta especie</strong>. Tras colonizar una zona, estos peces se reproducen a un ritmo asombrosamente alto: desovan cada dos o tres días, multiplicando su capacidad diseminarse a lo largo y ancho del océano. Una sola hembra puede producir hasta 2 millones de huevos al año.Por si fuera poco, tienen un apetito voraz, un hecho que se ve acrecentado por su <strong>enorme estómago, capaz de aumentar hasta 30 veces su tamaño.</strong> Un auténtico devorador que hace estragos no solo en las especies de las que se alimenta, sino también en otros depredadores marinos, que se quedan sin presas de las que alimentarse. "Se trata de una de las especies invasoras más letales que existen, con un fuerte impacto sobre muchas especies comerciales. En un solo día un único ejemplar puede ingerir ingentes cantidades de peces juveniles", explica Erneto Azzurro, investigador del Instituto para la Investigación Biológica y Biotecnológica Marina IRBIM-CNR a National Geographic España.La presencia del pez león reduce las presas de otros depredadores, lo que implica que afecta a diversos pisos de la escala trófica.“Al ser una especie nueva en el ecosistema, sus presas no saben cómo evitarlo. La experiencia de otras partes del mundo muestra el daño que puede causar: en las Bahamas su número <strong>ha aumentado un 40% 2004-2010</strong>, un hecho que se ha relacionado <strong>con una reducción del 65% en el reclutamiento de especies de peces, esenciales a su vez para la dieta de otras especies autóctonas</strong>”, apunta Óscar Esparza, biólogo marino y coordinador de Áreas Marinas Protegidas de <a href="https://www.wwf.es/?utm_source=adwords&utm_medium=cpc&utm_campaign=adwords&gclid=CjwKCAjw-8qVBhANEiwAfjXLritjuVMQvqs_wiZZ75hcbbTMJSvK18Xvy42B0JquNKFb4HUd_W9JlxoCts4QAvD_BwE">WWF-</a> a National Geographic España a través de un correo electrónico. El experto agrega que un reciente estudio sobre el contenido estomacal en el Mediterráneo reveló que el 95% de las presas del pez león se componía de peces autóctonos de importancia ecológica y económica.Y eso no es todo. Parece que llegó al Mediterráneo para quedarse. En 1991 se capturó el primer ejemplar en Israel, y desde entonces el pez león se ha diseminado ya por todo el Mediterráneo oriental: Líbano, Chipre, Turquía, Grecia, Túnez, Siria, Italia y Libia. Ahora se dirige imparable hasta el oeste y el norte.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/06/22/pez-leon-con-la-boca-abierta_a34e1e37_800x601.jpg">El pez le&amp;oacute;n es un depredador voraz capaz de ingerir gran cantidad de alimento. Adem&amp;aacute;s, las presas aut&amp;oacute;ctonas no est&amp;aacute;n familiarizadas esta especie invasora, lo que facilita todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s su expansi&amp;oac…

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