Como el tÃtulo de uno de sus más famosos temas, <a href="
https://www.20minutos.es/minuteca/izal/">Izal</a> entra este fin de semana en pausa, un parón "indefinido" de esos que a veces anuncian las bandas que nunca vuelven, razón de más para atraer entre este viernes y este sábado a más de <strong>30.000 personas</strong> a dos conciertos que podrÃan ser históricos.Como cierre de una gira que llevaba además por nombre <i>Hogar</i>, el mismo de su quinto y último disco de estudio, no habÃa lugar más procedente para la eventual despedida que Madrid, <strong>la ciudad que vio nacer a esta banda</strong>, y el espacio que en el pasado los confirmó como uno de los principales espadas del <i>indie</i> español, el Wizink Center.Y asà lo ha reconocido este viernes el propio Mikel Izal al micrófono: "Muchas gracias no solo por llenar esta noche sino porque en esta ciudad nos habéis hecho sentir <strong>siempre familia y hogar".</strong>Con el aforo máximo y completo, igual que este sábado, los cinco integrantes del grupo han realizado <strong>un repaso equilibrado</strong> por todos los discos de su carrera que habrá hecho felices a los seguidores que están con ellos desde sus inicios en 2012 con <i>Magia y efectos especiales</i>.Entre las dos docenas de cortes no han faltado <strong>imprescindibles</strong> como <i>Copacabana</i>, <i>El baile</i>, el citado <i>Pausa</i> justo antes de los bises o el broche definitivo con <i>La mujer de verde</i>, pero tampoco otros que, vistos juntos en modo panorámico, pareciera que hubiesen sido escritos para este momento: <i>Prólogo</i>, <i>Despedida</i>, <i>He vuelto</i> o el reciente <i>Meiuqèr</i>, que no es sino el reverso de <i>Réquiem</i>.<strong>No ha habido mucho de elegÃa</strong> en estas dos horas de concierto, vividas más bien como una fiesta desde que han saltado a las tablas Mikel Izal (vocalista, compositor, guitarra), Emanuel Pérez 'Gato' (bajo), Alejandro Jordá (baterÃa y percusión), Alberto Pérez (guitarra, Lap Steel) e Iván Mella (piano, teclados, sintetizadores).Justo antes, la realización mostraba en blanco y negro en las pantallas del recinto su corrillo previo y el paseo triunfal hacia el escenario, como subrayando <strong>el valor documental</strong> de una ocasión histórica."Todo listo para la penúltima foto", ha anunciado desde su posición Mikel Izal como detonante del explosivo arranque con <i>El pozo</i>, una estampida que la baterÃa de Jordá ha mantenido a continuación <strong>a mamporro limpio</strong> con <i>Asuntos delicados</i>, en alianza con las progresiones espÃdicas al sintetizador de Mella.Buen comienzo que han apuntalado aún más con ese bar de carretera y neones que es <i>Copacabana</i>, las palmas de los congregados haciendo las veces de las baquetas y sus coros apasionados ante uno de los estribillos más emblemáticos del grupo: <strong>"Es un parpadeo, un rápido destello, un rayo de sol que deja ciego".</strong>"Es la despedida soñada para una banda a la que le han pasado tantas cosas soñadas", ha señalado entonces <strong>el vocalista vasco</strong> antes de bajar pulsaciones con <i>Meiuqer</i> prendido al ukelele.Con <i>Los seres que me llenan</i> han tenido un gracioso homenaje para la figura del "acompañante", el "que no se sabe ni una canción de Izal" pero que acude en amparo de su pareja y, de rondón, ayuda a dejar pelada la taquilla; también, justo antes de tocar <i>Agujeros de gusano</i>, para todos aquellos que mediante el micromecenazgo ayudaron a <strong>sufragar los dos primeros álbumes</strong> de una formación que desde entonces se mantuvo fiel a la independencia discográfica.Aún ha habido tiempo para otros detalles para el recuerdo: <strong>Alberto Pérez</strong> al reconocer que estaba tocando una guitarra hecha por él mismo unas semanas antes.En términos estrictamente musicales, sin embargo, el concierto se habÃa embarcado en todo este tramo central <strong>en una nebulosa algo densa</strong> que ha empezado a disiparse en busca de la energÃa del arranque con <i>Pánico escénico</i> y <i…