Cuenta Sandra Delaporte que <strong>gestionó las emociones del pasado confinamiento con música de "rave"</strong>, así que no sorprende que, cuando ella y su compañero Sergio Salvi tuvieron que buscarle envoltorio a <strong>un nuevo álbum que habla de superar límites y opresión</strong>, recurrieran también a esos "bits salvajes"."El club más dirigido al techno nos ha comido un poco de cerebro", reconoce la madrileña en una charla con EFE ante <strong>el resultado de Las montañas (Mad Moon Music), ya en el mercado</strong>, en el que su parte más electrónica ha adquirido claras referencias "industriales y del drum n'bass de los años 90".En la cabeza, afirma el dúo, tenían igualmente <strong>trabajos actuales que miran a esa década</strong>, como el último álbum de Mura Massa, Raw Youth Collage, "que <strong>combina cosas muy bestias, muy agresivas y crudas con el pop</strong> para transmitir tanta violencia con ese color tan oscuro pero a la vez tan bailable".Primera etapa de este viaje de <a href="https://twitter.com/hashtag/LasMonta%C3%B1as?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw">#LasMontañas &#9968;&#65039;, conocernos ...<a href="https://t.co/0zBPUzjbx2">https://t.co/0zBPUzjbx2 16/10 arrancamos &hearts;&#65039;&hearts;&#65039;&hearts;&#65039;&hearts;&#65039;&#127821;&#127821; <a href="https://twitter.com/SpotifySpain?ref_src=twsrc%5Etfw">@SpotifySpain <a href="https://t.co/i877wWjGNS">pic.twitter.com/i877wWjGNS— Delaporte (@Delaportemusic) <a href="https://twitter.com/Delaportemusic/status/1316493380415873024?ref_src=twsrc%5Etfw">October 14, 2020"Este disco es la BSO perfecta para un tarde de destrucción. <strong>Hay mucha ira y ganas de destruir y estos bits son perfectos para ello</strong>", suscribe Salvi ante cortes como La Bestia o Bang Bang.Se trata de todo <strong>un cambio para una formación que venía de ofrecer una imagen más sensual, con una electrónica más orgánica</strong>, en sencillos como Un jardín o el disco previo, Como anoche (2019)."Han cambiado muchísimas cosas desde entonces, como que llamar a un disco Las montañas nos habría parecido una locura. Cuando acabamos Como anoche, aunque estábamos muy felices, <strong>pensé que se había quedado muy corto respecto de lo que quería transmitir</strong>", reconoce el cincuenta por ciento femenino del dúo.Afirma a continuación que pasó "por <strong>un proceso personal de reconstrucción, de mirar más hacia fuera, hacia la sociedad</strong>" y así su segundo largo de estudio se convirtió en "algo más ambicioso sin querer", tanto como el accidente geográfico que lo titula y que, además de ser el lugar donde se ha compuesto en gran medida, <strong>funciona como metáfora de la superación</strong> de los prejuicios."<strong>Un trauma no traumatiza más que muchos minitraumas</strong>, que están ahí sin identificar y siguen haciendo daño, cosas que recibes de amigos, familia, pareja o desconocidos, de mensajes de <a href="https://www.20minutos.es/minuteca/instagram/">Instagram muy homófobos, <strong>llenos de intolerancia y opresión por parte de gente que se maneja como autoridad</strong> sin serlo", se sincera.Su compañero amplía el sentido de esos ataques contra los que se rebela este álbum: "Una violencia física la condena cualquiera, pero <strong>hay miles de actos de micromachismo en el día a día que ni muchas mujeres perciben</strong>, porque se perciben como normalidad".Si Como anoche se construía como el relato de una noche de amor fugaz, <strong>los trece cortes de Las montañas aparecen ordenados en cuatro fases cronológicas</strong>: "1) Bloquearse, no saber quién eres y dejar que otros decidan por ti; 2) tener conciencia de ello y comenzar a luchar; 3) aceptación de lo que eres para seguir subiendo la montaña, y 4) liberación o alcance del amor propio".En su largo recorrido hacia la cima, Delaporte se dejó mecer por otras escuchas (especialmente en la primera de las tres tandas de composición) y no es raro apreciar cómo <strong>se han colado en las partes no electrónicas…

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