Noticias eXplora: La interpretación de los sueños en la historia La preocupación por entender la naturaleza del sueño estuvo acompañada por la de entender la de los ensueños, esas vivencias de apariencia mágica que casi cada noche acontecen en medio del dormir inconsciente. Por qué soñamos y qué significan los sueños, si es que algo significan, fueron preguntas que siempre estuvieron en la mente de nuestros ancestros y que, en cierto modo, siguen estando todavía hoy en la nuestra. A los antiguos egipcios, como a muchos pueblos primitivos, les obsesionaba la interpretación del contenido de los sueños. Pensaban que eran premonitorios, que implicaban una visión del futuro y que eran un modo que tenían los dioses para comunicarse con la gente, hacerles preguntas y avisarles de peligros. La esfinge de Giza contiene en su base un grabado que explica que el faraón Tutmosis IV oyó la voz del dios Hormokhu en un sueño El Chester Beatty Papyrus, que se halla en el British Museum de Londres, contiene información sobre unos dos centenares de sueños personales y su interpretación por los sacerdotes del dios Horus, y la conocida esfinge de Giza contiene en su base un grabado que explica que el faraón Tutmosis IV, que reinó aproximadamente entre los años 1400 a 1390 a. C., oyó la voz del dios Hormokhu en un sueño en el que le pidió limpiar la arena que cubría la esfinge. Los egipcios querían tener sueños relevantes que les orientaran sobre su futuro, especialmente si padecían alguna enfermedad, y para ello acudían a templos donde esos sueños eran incubados. Uno de los más importantes fue el dedicado a Imhotep en Menfis. Allí, los sacerdotes podían interpretar sus sueños. El filósofo y sabio Buda (siglos v-iv a. C.) interpretó el mundo a partir de sus sueños, y el profeta Mahoma (571-632 d. C.) basó también su trascendente misión en un sueño en el que el arcángel Gabriel le guio hasta alcanzar la luz de Alá. La interpretación de los sueños y su carácter profético gana también fuerza en el Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana, donde el israelita José, uno de los doce hijos de Jacob y Raquel, que ya inquietaba a sus hermanos contándoles sus propios sueños, fue llevado a Egipto para conocer uno especial que había tenido el faraón. El israelita interpretó que las siete vacas gordas de ese sueño eran premonitorias de siete años de abundancia en las cosechas y las siete vacas flacas lo eran de siete años de sequía y hambruna. José, vendido como esclavo por sus propios hermanos, que lo envidiaban, no solo fue liberado al interpretar los sueños del faraón, sino que se convirtió también en un alto funcionario del gobierno egipcio. Otra idea que penetró en la mente de los antiguos fue la de que los sueños liberan los espíritus del cuerpo LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS EN EL MUNDO CLÁSICO En la antigua Grecia, Morfeo, el dios de los sueños, era uno de los tres hijos de Hypnos, que, a su vez, era uno de los hijos de Nyx, la diosa de la noche. Como los egipcios, los griegos acudían a lugares donde se incubaban e interpretaban los sueños. Demócrito creyó que los sueños procedían del exterior del cuerpo, pero Hipócrates y sus seguidores consideraron, acertadamente, que eran producto de las actividades del cerebro y la sangre. Aristóteles solo admitió valor predictivo a los sueños en relación con la salud y la enfermedad. Otra idea que penetró la mente de los antiguos, y que ya encontramos en filósofos chinos como Chuang Tzu (300 a. C.) y en los griegos pitagóricos, fue la de que los sueños liberan los espíritus del cuerpo. Ruinas del Asclepeion de Epidauro, lugar al que se acudía para ser curado mediante el descanso y la interpretación de los sueños. En la Roma imperial, el reputado escritor y político Gaius Petronius Arbiter (14 a 27-65 o 66 d. C.), más conocido entre nosotros como Petronio, autor de El Satiricón, tranquilizó al emperador Nerón (37-68) asegurándole que sus terroríficos sueños, plagados de monstruos y devastación…

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