Noticias eXplora: Descubren ofrendas que podrían conducir a la tumba perdida de un emperador azteca El conocido como Templo Mayor fue el santuario principal de los antiguos aztecas en Tenochtitlán, la capital del imperio mexica. Durante décadas, desde la primera mitad del siglo XX, los restos del Templo Mayor –cuyos sillares de piedra fueron reutilizados por los conquistadores españoles para levantar un nueva catedral cristiana tras la conquista– han sido excavados por los arqueólogos, ofreciendo nuevos y fascinantes datos sobre la civilización azteca. Templo Mayor de Tenochtitlán Ahora, un nuevo hallazgo realizado por el equipo del Dr. Leopoldo López Luján –director del proyecto Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia– ha sacado a la luz una serie de ofrendas que, además de ofrecer nueva y muy valiosa información sobre la cultura mexica, también podría aportar fascinantes pistas sobre el paradero de una tumba real perdida, la del emperador Ahuitzotl, que gobernó entre 1486 y 1502. En el interior de una de las cajas se encontraron los restos de un jaguar sacrificado En concreto, los hallazgos realizados por el equipo de López Luján consisten en una serie de ofrendas depositadas en cajas de piedra selladas, y colocadas junto a varios escalones del Templo Mayor, en una plataforma ceremonial circular. En el interior de una de las cajas se encontraron los restos de un jaguar sacrificado, que había sido ataviado con ropajes propios de un guerrero, y que estaba agarrando el cadáver de un águila, igualmente sacrificada. Además, los arqueólogos también descubrieron otras ofrendas que incluían cientos de estrellas de mar y coral marino, además de otros objetos con significado ritual. Por último, en una de las cajas –todavía pendiente de estudiar por completo– se encontró un bulto que indica que debajo hay algo oculto, y es precisamente los investigadores creen que podría tratarse de una urna con los restos incinerados del emperador Ahuitzotl. «Estamos esperando que se produzca un gran descubrimiento», dijo López Luján en declaraciones a la prensa. Desde el inicio de las excavaciones en la primera mitad del siglo pasado, los arqueólogos han recuperado más de 200 cajas con ofrendas Según los cronistas, los restos incinerados de varios gobernantes aztecas fueron depositados junto a lujosas ofrendas –que incluían los corazones de esclavos sacrificados– en la plataforma ceremonial circular o cerca de ella. Desde el inicio de las excavaciones en la primera mitad del siglo pasado, los arqueólogos han recuperado más de 200 cajas con ofrendas, pero hasta ahora ninguna contenía restos de ninguna tumba real, algo que podría cambiar si se confirman las sospechas de los investigadores mexicanos. López Luján y su equipo comenzaron a excavar la plataforma circular del Templo Mayor poco antes de la pandemia, que obligó a detener temporalmente los trabajos. Antes de ese parón, los arqueólogos pudieron analizar una décima parte de las ofrendas encontradas. Entre ellas se encontraban los restos del jaguar sacrificado y vestido como un guerrero, con cascabeles de cobre atados en los tobillos y un disco de madera tallada sobre el lomo, donde puede verse el emblema del dios azteca de la guerra, Huitzilopochtli. Los investigadores también localizaron entonces más de 165 estrellas de mar y restos de coral, que según creen se recogieron tanto en aguas del Pacífico con en las costas del Golfo de México, en los límites oeste y este del imperio de Ahuitzotl. Estas ofrendas, además, habrían tenido un importante simbolismo, pues podrían representar el inframundo acuático donde los aztecas creían que el sol se sumergía cada noche, y que aquí podrían hacer alusión al viaje mortuorio del emperador tras su muerte. Por otra parte, en la misma caja los arqueólogos también han hallado restos de un ave rosada de la familia de los flamencos, que también tendría un simbolismo funeario, pues se creía que representaban a los espíritus de los difuntos en su descenso al inframundo. Huitzilopochtli, dios…