El investigador y criminólogo Manuel Carballal no se casa con nadie. Interesado por el mundo del misterio y las anomalías desde bien jovencito, siempre ha perseguido la verdad con el riesgo que eso supone. Se levanta antes de que salga el sol y, desde ese momento, las horas de su día están dedicadas a escribir, investigar, entrevistar y leer. Odiado y amado a partes iguales, lo cierto es que cuando un misterio se le pone entre ceja y ceja, su empeño no suele acabar hasta que obtiene alguna conclusión al respecto, aunque ésta sea polémica e incluso problemática. Aunque esté acostumbrado a encontrarse con fraudes y confusiones, no pierde la pasión por la búsqueda y el anhelo de encontrar la prueba que demuestre que un mínimo porcentaje de los fenómenos que investiga guardan con recelo claves que aún se escapan a nuestro entendimiento. Con más de 30 años persiguiendo como pocos toda clase de enigmas, hace un tiempo decidió publicar por su cuenta la parte más íntima, y quizás más valiosa, de sus trabajos: sus Cuadernos de Campo (Editorial El Ojo Crítico). La herramienta en la que analiza al detalle y reflexiona sobre muchos casos populares y desconocidos. OVNI, abducciones, poltergeist, crímenes esotéricos, sectas satánicas y mucho más. Todos los casos con documentos únicos y exclusivos que ven la luz por primera vez para cambiar nuestro modo de entender muchos de estos expedientes. Hemos charlado con él para conocer mejor su trabajo y tomarle el pulso a la investigación y divulgación del mundo del misterio. Pregunta: ¿Qué valores ensalza y recupera la colección Cuadernos de Campo de El Ojo Crítico? Respuesta: No soy tan pretencioso como para pretender ensalzar ningún valor. Pero los Cuadernos de Campo son una herramienta circunscrita a esos rara avis que apostamos por la investigación sobre el terreno. Sin intermediarios. Yo –que no soy periodista, sino que vengo del mundo de la criminología– pienso que con el misterio ocurre lo mismo que con los sucesos. Existen miles de libros, foros, canales de Youtube, podcast, revistas, webs, etc., sobre la historia criminal y las grandes conspiraciones (Alcasser, Madeleine McCaan, 11-S, Asunta Basterra, 11-M, etc.). Pero el 99,9% de sus autores no se han molestado en pisar la escena del crimen, mirar a los ojos a los testigos, examinar la comunicación no verbal de los implicados… Cuando haces eso tienes una percepción más directa, veraz y completa del caso al que te enfrentas. Siempe he opinado que desde ahí, desde el lugar de los hechos, las cosas son mucho más claras que si te limitas a guglear o consultar Wikipedia. Además atesoras anécdotas mucho más divertidas. Algunos ejemplos de los cuadernos de campo que Manuel Carballal ha acumulado durante años P: ¿Cómo y por qué surge la idea de trasladar al gran público la parte más íntima de un investigador? R: Cuando la llamada Tercera Generación (Bruno Cardeñosa, Javier Sierra, Josep Guijarro, Pedro Canto, Moisés Garrido, etc.) comenzamos a investigar y estudiar anomalías, era casi imposible acceder a la información extranjera. Para aquellos jóvenes estudiantes era inviable pagar las suscripciones a las publicaciones americanas, francesas, británicas, etc. Ahora el problema es el contrario, la sobresaturación de desinformación. Hay más datos que nunca, pero también más mentiras. Y creo que la experiencia de quienes llevamos más de tres décadas trabajando sobre el terreno puede ser muy útil para diferenciar lo falso de lo real. Hay más datos que nunca, pero también más mentiras. La experiencia de quienes llevamos décadas investigando puede ser útil para diferenciar lo falso de lo real P: Hasta el momento, sólo hemos visto una pequeña parte de tus Cuadernos de Campo, pero ¿cuántos puedes acumular y qué secretos guardan? R: Empecé a investigar a principios de los años ochenta, siendo solo un niño, y no he tirado ni una sola hoja de mis notas, así que imagínate. Son miles de páginas. Además, soy un enfermo del dato. Lo anoto todo. Te podría decir…

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