A estas alturas Alice Kellen no tiene que convencernos porque después de varias <a href="
https://los40.com/tag/novela/a/">novelas</a>, tenemos claro que es una de las voces contemporáneas más solventes. Logra sorprendernos con cada una de sus historias y con la sensibilidad con la que crea a sus personajes. De ahí que se haya convertido en una de las autoras que más vende en nuestro país.Acaba de publicar La teoría de los archipiélagos, una novela corta y llena de poesía que nos relata la historia de amor de Martín e Isaac. El primero, un hombre casado que se aísla en un pueblo un verano para poder terminar un proyecto editorial. El segundo, un hombre enamorado de las flores que vive aislado y en bastante soledad.Martín acude a él para buscar ayuda para su proyecto, lo que no podía imaginarse es que su relación iría más allá de lo profesional y acabaría convirtiéndose en una bonita historia de amor llena de dudas y culpas.Lo que pasó ese verano y lo que sucede entre ellos, cuarenta años después, centra esta historia que enamora y que nos ha permitido hablar con ella del amor, el envejecimiento o, incluso, música.Teníamos la teoría de la relatividad, la teoría del big bang, la teoría de Freud… y ahora La teoría de los archipiélagos. Esta última va a ser más fácil de entender, ¿no?Sí, porque las otras…yo soy muy de letras. La teoría de los archipiélagos es muy sencilla. Viene a decir que todos somos islas y tenemos una soledad propia, pero buscamos, al final, formar parte de un archipiélago, estar cerca de otras islas. Siempre se ha dicho mucho que todos somos islas, cada uno tiene su propio mundo interior al que es muy difícil acceder. Pienso que nunca llegas a conocer completamente a otra persona, ni siquiera a la que tengas más cerca. Me gustaba esa idea de que somos islas, pero con este añadido, de que pese a ser islas, queremos formar parte de algo más.Dices que esta novela te llega en un momento de bloqueo como escritora, ¿qué sentiste al ver que la historia de Martín e Isaac fluía?Fue super inesperado. Estaba en el pueblo, muy rural, con este ambiente de monte y me vino la historia de ellos de mayores, dos ancianos que se encuentran y que pasó algo entre ellos. Fui desde delante a atrás. Me pregunto, cuando veo personas mayores en la calle, que son como un poco invisibles y pasan desapercibidas, ¿qué ha sido de su vida?, ¿qué momentos han pasado?, ¿cuál es su historia? Me pareció interesante. Fue saliendo sola.De hecho, es que a veces parece que se nos olvida que a esa edad también se siente.Es horrible, es verdad. Los sentimientos son sentimientos. Es curioso. Somos un poco injustos los que estamos en la edad intermedia. Los sentimientos de los niños los hacemos de menos y los de la gente mayor los invisibilizamos. Parece que solo tiene valor lo que va desde los 20 a los 60, hay un baremo. Todo es, simplemente es distinto.De hecho, en algún lado he leído que encasillarías esta novela en el género sentimental y mi pregunta es, ¿qué novela tuya no estaría en ese género?Esto viene porque hay quienes dicen que dentro de la novela romántica solo pueden entrar historias que tengan un final feliz, en el que los personajes acaben juntos y felices y para evitar mal entendidos, aviso. Ahora digo que todas mis novelas son de amor, ya no digo románticas.El público juvenil pensará que has hecho algo distinto.Sí, es curioso porque cuando cambias el tono o las edades, o metes la parte en la que son mayores, parece diferente, pero es lo mismo. Lo que pasa es que al final si te lee una chica de 16 años quiere un lenguaje con el que se identifique, pero si te lee alguien más adulto, quiere otro lenguaje con el que también se identifique. Pero, en realidad, lo que es la historia engloba todo.Pero entonces, cuando escribes, ¿utilizas un lenguaje u otro dependiendo de la edad de los lectores?No, escribo lo que me apetece escribir y luego la editorial intenta encajarlo. A veces es como, a ver qué sorpresa. Esta historia la escribí antes de El mapa de los anhelos. Me he reconfigurado la cabeza…