Para mucha gente, la máscara de Guy Fawkes es la imagen de Anonymous. Para otros, es el rostro de V en la (notable) película V de Vendetta protagonizada por Natalie Portman. Para muchos británicos solía ser el símbolo de una tradición: la "Noche de Guy Fawkes" o la "Noche de las hogueras" (que conmemora el fracaso del atentado del 5 de noviembre de 1605, conocido como "la conspiración de la pólvora", mediante el cual una facción de católicos, entre los que se encontraba Guy Fawkes, intentaron destruir el palacio de Westminster, la sede del parlamento en Londres). Pero para muchos frikis (o nerds, en otras latitudes) hij@s de los ochenta, es el símbolo de la victoria de la anarquía y el empoderamiento individual, por encima de la imposición abusiva de la autoridad, que nos mostró el genial guionista británico Alan Moore en el aclamado tebeo (o "novela gráfica", como se le llama ahora) V de vendetta, dibujado por David Lloyd (creador gráfico, por tanto, de la máscara arriba indicada tal y como la hemos conocido en este siglo XXI). V de vendetta fue uno de los tebeos que contribuyeron a dar prestigio y status cultural al sello Vertigo, de la editorial americana DC Comics (la editorial de Batman y Superman), ya que su temática más adulta, de tipo política, encajaba perfectamente con la línea que la creadora de este sello, Karen Berger, quería imprimir al mismo – además, la recuperación de series como V de Vendetta o Watchmen (otra creación de Alan Moore) en formato "novela gráfica", contribuyó decisivamente al auge de este formato. But I digress… A pesar de que, tanto gráficamente como a nivel de guion, la obra sufre en su primera mitad del atropellado periplo editorial que vivieron sus primeras entregas (aunque ahora sea uno de los ejemplos de lo que se entiende por "novela gráfica", en su día la obra se publicó serializada, como todo buen tebeo de la época en la cultura anglosajona), acaba siendo una lectura absorbente, cuando no exigente, que ilustra como pocas el poder de la lectura de ficción para aportar ideas, debate y reflexión. Es una lectura que obliga a identificarte con alguna de las partes, aunque estés de acuerdo al cien por cien con los actos de quien elijas. Es una obra que te obliga a plantearte una elección entre seguridad o libertad, entre anonimato o responsabilidad, entre opresión y libertad. Obliga a plantearte el poder de las ideas. Aunque de adulto sigo disfrutando de la lectura de V de Vendetta, es innegable que al haberlo leído en edad formativa (el instituto), sus efectos aumentaron notablemente. Recuerdo esta lectura como una experiencia, un sábado por la tarde sin salir de la habitación concentrado en su lectura… Dos veces. Cuando la hube leído, los documentales sobre el nazismo, películas sobre la represión chilena o los comentarios en casa sobre la dictadura franquista adquirieron otra dimensión. Porque había leído sobre una Inglaterra oscura, dictatorial, postapocalíptica, donde un personaje de vodevil traía una explosión de esperanza. Porque había leído V de Vendetta. P.D. Hablo de V de vendetta como "obra" o como "lectura", porque en España se ha tendido demasiado a asociar los tebeos con publicaciones infantiles o de baja calidad cuando no es así. Hay tebeos buenos, malos y regulares, de todos los géneros y para todas las edades, igual que cualquier otra forma de expresión artística. Otro tema es que esta asociación como producto infantil nos permitió a muchos leer historias más adultas como esta, porqué pasaban por debajo del radar de los padres justamente por ser tebeos – podríamos decir lo mismo respecto a los dibujos animados y el anime, pero eso sería un tema para otro día
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