Hadrosáuridos, los curiosos dinosaurios con pico de pato y cresta

Cuando los dinosaurios empezaron a ganar presencia en la cultura popular, a finales del siglo XX, unas pocas especies destacaron entre las demás por su vistosidad o carisma. Entre estas se encontraban, entre criaturas temibles como el tiranosaurio o el siempre impresionante <em>Triceratops</em>, <strong>un curioso dinosaurio con una extraña cresta</strong> en la parte posterior de su cabeza: el <em>Parasaurolophus</em>, el miembro más vistoso de una prolífica familia conocida como hadrosáuridos.Estas criaturas, reconocibles por sus extrañas bocas – que les valieron <strong>su apodo de “dinosaurios de pico de pato”</strong> – y, en el caso de algunas subfamilias, sus vistosas crestas, estuvieron entre los herbívoros más prolíficos de finales del periodo Cretácico: vivieron en prácticamente todo el mundo y tuvieron una gran diversificación, que abarca más de cincuenta especies conocidas a día de hoy.Las bocas poderosas de los dinosauriosLos hadrosáuridos proceden de los iguanodontianos, un grupo mayor de dinosaurios herbívoros que existía desde el Jurásico medio y cuyos miembros comparten muchas características morfológicas como un cuerpo robusto, la posición cuadrúpeda y la elevación de la parte trasera del cuerpo. Los hadrosáuridos en particular <strong>se distinguen por su boca</strong>, con una mandíbula poderosa que albergaba varias hileras de dientes para masticar todo tipo de hojas.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/09/ilustracion-de-hadrosaurios-en-un-paleoambiente-artico_d2d49092_800x532.png">Ilustración de hadrosaurios en un paleoambiente ártico</a>Por su aparente similitud con los picos de los patos, los hadrosáuridos fueron considerados durante más de un siglo animales semiacuáticos que vivían en medios lacustres y se alimentaban de plantas acuáticas. Pero el estudio de los dientes descartó esta idea, ya que un animal con esta dieta no necesitaría la gran cantidad de dientes que poseían estos dinosaurios. La forma de la boca se debe precisamente a la <strong>necesidad de albergar varias hileras de dientes</strong>.También podían, o al menos sería anatómicamente posible, erguirse sobre dos patas momentáneamente. Esta característica les daba una mayor versatilidad que otros herbívoros, al poder alimentarse de vegetación a diversos niveles, aunque de su postura y del análisis de los fósiles se deduce que comían principalmente vegetación baja. Y los fósiles revelan aún otra sorpresa: que <strong>su dieta no era cien por cien vegetariana</strong>, sino que también se alimentaban de crustáceos. En esta versatilidad puede estar la clave de su éxito.Las crestas misteriosas de los hadrosauriosLa otra característica distintiva, las crestas, eran propias solamente de algunas subfamilias. Las últimas investigaciones apuntan a que estaban formadas por <strong>estructuras de queratina</strong> que en algunas especies se desarrollaban a partir de un hueso craneal. Estas crestas eran muy variadas e iban desde pequeñas protuberancias a formas muy elaboradas, entre las que destacan las de los lambeosaurinos, con forma redondeada; y las de los saurolofinos y parasaurolofinos, en forma de tubo.<strong>La función de estas crestas</strong> sigue siendo objeto de debate hoy en día. Puesto que los tubos óseos de los saurolofinos y parasaurolofinos contenían canales nasales, una de las principales hipótesis consideraba que los dinosaurios las usaban para emitir sonidos y comunicarse, aunque esto limitaría su función a algunos grupos. Es posible también que estos tubos óseos fueran una evolución particular de estos grupos, mientras que el propósito general fuese la exhibición.Otra teoría, más atrevida, sugiere que estas estructuras <strong>podían albergar algún tipo de órgano sensorial.</strong> Los hadrosáuridos eran dinosaurios de tamaño mediano – aunque los más grandes podían alcanzar dimensiones cercanas a los de los grandes carnívoros – y carecían de defensas naturales, como las poderosas colas…

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