Gregorio M. G. y su pareja regentaban una clínica dental y un taller de piezas dentales en la localidad de San Martín de Valdeiglesias, situada en el extremo occidental de la comunidad de Madrid, lindando con las provincias de Ávila y Toledo. Ni Gregorio ni su pareja eran odontólogos, por lo que tenían contratada a una odontóloga que, todos los días, venía desde la capital a trabajar en la consulta de la pareja mencionada. La consulta, situada en el centro del pueblo, muy cerca de la plaza de toros, solía estar muy concurrida ya que era la única clínica que había en la zona. Por eso, normalmente terminaban bastante tarde su jornada laboral. Un viernes del mes de noviembre de 1989, se hizo más tarde de lo habitual debido a la acumulación de pacientes. María F., la odontóloga que tenían contratada, perdió el último autobús que la llevaba hasta Madrid, programado a las 21:00h. Cuando cerraron la consulta, eran cerca de las 22:00. Ante este circunstancia, Gregorio decidió llevar a María hasta su casa en Madrid. Tal y como señalan el testigo, era una noche "totalmente cerrada". Sin imaginar siquiera lo que estaban a punto de protagonizar, ambos se montaron en el vehículo y abandonaron el pueblo en dirección a la carretera de Madrid (actual M-501 o de los Pantanos como la conoce la gente de Madrid). Antes de llegar al cruce con esta carretera hay un parking de un supermercado. Parking desde el que los testigos avistaron la extraña luz.(Foto: Josete Flores) Al llegar a la proximidad del cruce, a su izquierda divisaron una "luz blanca intensa" bastante lejos de su posición. Venía en dirección de Robledo de Chavela y se desplazaba de manera muy lenta y de forma muy suave. Gregorio, que no es un testigo al uso, sino que tiene conocimientos en aeronáutica debido a su condición de instructor de vuelos ulraligeros y además entiende de aerodinámica y aeroestática, se quedó perplejo al observar que la luz era muy fija, estática y que se hacía más intensa a medida que se acercaba a su posición. El lugar del avistamiento, muy concurrido a cualquier hora, parecía desierto y cualquier ruido de la carretera o la ciudad desapareció Al observar estos detalles, Gregorio decidió desviarse hacia la derecha y aparcar el vehículo en el Parking del supermercado anteriormente señalado. Ambos testigos, Gregorio y María, se bajaron del coche sin apartar la mirada de esa luz. Ya fuera, les resultó muy extraño que no pasase ningún vehículo ni ningún vecino andando, ya que es una zona de carretera muy transitada a cualquier hora. Se quedaron de pie; hipnotizados al ver cómo esa luz se aproximaba cada vez más a ellos, haciéndose más intensa a cada metro recorrido. Gregorio recuerda que, a medida que la luz se aproximaba a ellos, empezaron a dejar de escuchar todos los ruidos habituales del campo y de la ciudad, recordándolo como el silencio más absoluto que jamás ha sentido. Trayectoria que seguía el OVNI según palabras de los testigos.- La luz siguió aproximándose al lugar donde ellos se encontraban en el más absoluto de los silencios, a una velocidad muy baja. Seguían perplejos ante el avance de este objeto, que llegó a ponerse justo en su vertical, encima de sus cabezas. Gregorio calcula que "estaría a unos 100 metros de altitud o algo menos". Al mirar hacia arriba vieron "cuatro luces muy intensas posicionadas en cuatro puntos y una luz redonda en el centro más grande, de unos 10 metros de diámetro". Esta luz "principal" reflejaba "un objeto metálico en forma de circulo", según palabras de los testigos que pudieron observar el extraño objeto desde abajo. Gregorio detalla que "era como si estuviese viendo un plato desde abajo con cuatro luces en los bordes, siendo la luz del centro mucho más grande e intensa". Recuerda que le llamó mucho la atención que "la luz central fluctuaba como si estuviera emitiendo algún tipo de energía", algo muy parecido "a cuando miras la carretera en verano con el calor y ves esa especie de movimiento del aire caliente". Una vez…