<strong>National Geographic: ¿En qué momento se te ocurrió crear una película documental al respecto?</strong>
<strong>Audun Amundsen:</strong> En 2004 me fui a Asia y viajé durante casi 2 años. En ese entonces usaba mi cámara Hasselblad totalmente mecánica y mi pequeña cámara digital. Cuando volví a Noruega, siempre pensé en Aman Paksa y la jungla. Finalmente decidí volver a Indonesia y luego traje el equipo de producción adecuado para hacer un documental.<strong>Entiendo que cambió el enfoque de la película cuando regresó a la jungla tras su primer viaje. ¿Cómo fue este proceso?</strong>
<strong>Audun Amundsen:</strong> Cuando regresé, las cosas habían comenzado a cambiar. Inicialmente quería hacer una película sobre la cultura y el estilo de vida de Aman Paksa. Pero alrededor de 2007, la mayoría de los clanes ya habían cambiado sus remos por motores chinos baratos, y desde entonces la situación se agravó. No esperaba que esto sucediera tan rápido. La gente de la aldea costera, <a href="
https://goo.gl/maps/9f7MC2JApEPd37VG9">Muara Siberut, son en su mayoría inmigrantes de todas partes de Indonesia. Trajeron torres de telefonía móvil, electricidad, televisión y bancos. Los clanes de la jungla vieron que se estaban quedando atrás y querían ponerse al día. El alcance de mi proyecto cinematográfico se hizo mucho más amplio de lo que esperaba. De repente me di cuenta de que estaba documentando un cambio de paradigma cultural en tiempo real. Al mismo tiempo, mi relación con Aman Paksa y su clan se estaba convirtiendo en una verdadera relación de por vida. Aunque <em>Newtopia</em> está terminado y proyectado en todo el mundo, siempre estaremos en contacto. Y afortunadamente Aman Paksa también está orgulloso de la película.<strong>En un momento de la película comentas que el mundo en que vivimos es como un cáncer imparable que lo contamina todo y avanza imparable. ¿No es una visión un poco exagerada? ¿El desarrollo es tan malo como lo sugiere?</strong>
<strong>Audun Amundsen:</strong> Aman Paksa vivió anteriormente en una situación en la que su vida estaba limitada por su entorno y el crecimiento tenía sus límites. En el mundo moderno nos hemos alejado de esta noción, aunque en realidad todos estamos sujetos a los límites ambientales. A menos que comencemos a aceptar esa realidad a escala global, nos veremos obligados a darnos cuenta de esto de manera repentina y brutal. Se nos hace creer en el crecimiento ilimitado, y para que esta ilusión dure más tiempo, tenemos que reclutar creyentes. No me malinterpretes, creo que el desarrollo es genial y me encanta la modernidad. Pero las plantaciones de aceite de palma, los retretes, los techos de acero, las paredes de las casas hechas de corales, pesticidas, tabaco, el uso excesivo de azúcar, etc. no son ejemplos de avance. Nosotros, en el mundo moderno, podríamos haber proporcionado nuestras buenas ideas y conocimientos, pero de alguna manera no lo hacemos.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2020/10/22/aman-paksa-junto-a-su-mujer_fd8d3466_800x800.jpg">Aman Paksa junto a su mujer.<strong>Gracias al desarrollo, a la tecnología, puedes mostrar con precisión la realidad de Indonesia a nivel global. Y a la vez, esta misma tecnología permite mostrar las miserias del desarrollo. ¿No es un poco contradictorio?</strong>
<strong>Audun Amundsen:</strong> Creo que esto es fantástico. Todo tiene su dualidad, pero depende de nosotros cómo utilizamos nuestras oportunidades. Hay buenas y malas formas de hacer las cosas, y cuando la tecnología moderna entra en una sociedad prístina, sus efectos son repentinos y claramente visibles. Necesitamos pensar en el resultado que deseamos. Todos podríamos estar de acuerdo en que el agua limpia, el aire fresco y una abundancia de especies y ecosistemas es lo mejor para nosotros, pero seguimos explotando en exceso nuestros recursos y generando una contaminación excesiva. En algún momento espero y creo que comenzaremos a utilizar la tecnología para facilitar…