Por cortesía de la editorial Cydonia, os ofrecemos este fragmento de La España del III Reich, de Carlos Montero Rocher. Un trabajo en el que, entre otras cuestiones, se aborda: la búsqueda del Santo Grial y otras reliquias en nuestro suelo, las intrigas de los espías de la esvástica en la Península o el proyecto secreto para construir aquí la bomba atómica... En la cautivadora Toledo, los miembros de la Ahnenerbe no sólo buscaron la enigmática Mesa de Salomón. Para los portadores de la esvástica, la bella ciudad castellana custodiaba otro secreto no menos misterioso: el del paradero de la mismísima Arca de la Alianza. Para ello, pusieron en marcha una operación que fue bautizada con el nombre en clave de "Trompetas de Jericó", en clara alusión al episodio del Antiguo Testamento. Según el célebre relato bíblico, cuando las huestes israelitas llegaron a la ciudad de Jericó, fuertemente amurallada, procesionaron a su alrededor durante seis días con el Arca –donde se suponía que se guardaba la palabra de Dios–, mientras hacían sonar siete trompetas. Gracias a este ritual las murallas cayeron, permitiendo a los invasores hacerse con la ciudad. Al igual que sucede con otros objetos sagrados, según la tradición quien posea el Arca de la Alianza no sólo tendrá en su poder un artefacto de incalculable valor, tanto económico como histórico, sino también un arma realmente poderosa y con un alto poder de destrucción. Una característica que, teniendo en cuenta el desarrollo del conflicto bélico, podía resultar decisivo para lograr la victoria final y el dominio sobre toda Europa. La descripción de este extraño y poderoso objeto aparece recogida en el Antiguo Testamento, concretamente en el libro del Éxodo. En este pasaje, el mismo Yahvé da indicaciones a Moisés para fabricar el arca donde deberá depositar las tablas de la ley: "Haz un arca de madera de acacia, que mida un metro y diez centímetros de largo, 65 centímetros de ancho, y 65 centímetros de alto. Recúbrela de oro puro por dentro y por fuera, y ponle un ribete de oro alrededor. Hazle también cuatro argollas de oro, y pónselas en las cuatro patas, dos de un lado y dos del otro. Haz también travesaños de madera de acacia, recúbrelos de oro, y pásalos a través de las argollas que están a los costados del arca, para que pueda ser levantada con ellos, y ya no vuelvas a quitarlos; déjalos ahí, en las argollas de arca, y coloca en el arca la ley que te voy a dar. Haz una tapa de oro puro, que mida un metro y diez centímetros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho con dos seres alados de oro labrado a martillo en los dos extremos. La tapa y los seres alados deber ser de una sola pieza; uno de ellos estará en un extremo de la tapa y el otro en el otro extremo, el uno frente al otro, pero con la cara hacia la tapa, y sus alas deben quedar extendidas por encima de la tapa cubriéndola con ellas. Coloca después la tapa sobre el arca, y pon dentro del arca la ley que te voy a dar. Allí me encontraré contigo y, desde lo alto de la tapa, de entre los dos seres alados que están sobre el arca de la alianza, te haré saber todas mis órdenes para los israelitas". Existen diversas teorías que aseguran que el Arca de la Alianza podría ser un arma de gran capacidad destructora Existen diversas teorías que aseguran que el Arca de la Alianza, además de servir para contener la "Ley de Dios", estaba diseñada también para otros usos: como arma de gran capacidad destructora; como "receptor" con el que comunicarse con Dios; o, incluso, como una especie de oráculo al que consultar en momentos puntuales y asegurar siempre el éxito a la hora de tomar decisiones. Si nos atenemos a lo descrito en las antiguas escrituras, de lo que no parece haber duda es que se trataba de un objeto peligroso, capaz de provocar enfermedades a aquellos que se aproximaban demasiado a él, pues de su interior podían salir haces de "energía" capaces de pulverizar a cualquier enemigo que se les pusiera por delante. En su obra Templarios…