Cabliers, el gran arrecife de coral del Mediterráneo

En las profundidades del mar de Alborán, en una zona marítima compartida por Marruecos, Argelia y España, se esconde <strong>uno de los arrecifes de coral de agua fría más grandes y densos del Mediterráneo,</strong> el único del que hasta ahora se ha documentado que sigue <strong>creciendo en toda la cuenca</strong>. Se trata de Cabliers, un ecosistema único que hasta la fecha ha quedado a salvo de la acción humana debido a su gran profundidad, pues se encuentra en un afloramiento volcánico de 25 kilómetros de largo y que se encuentra a <strong>entre 250 y 710 metros de profundidad</strong>. Aunque no se ha movido de ahí en los últimos miles de años, no se conocía de su existencia hasta que la ONG Oceana lo descubrió en 2011.<strong>Un arrecife próspero</strong>Este arrecife casi prístino (está prácticamente intacto), está formado por corales pétreos (<em>Desmophyllum pertusum</em> (O <em>Lophelia pertusa</em>), y <em>Madrepora oculata</em>, además de otras especies amenazadas, como gorgonias de profundidad, corales negros y esponjas cristal. Se trata, ciertamente, de un afloramiento de coral único, tanto por su conservación como por sus dimensiones: <strong>los investigadores han documentado que existen unos 50.000 metros cuadrados de coral vivo</strong> que da cobijo a una gran biodiversidad de especies marinas, algunas de las cuales incluso tienen interés comercial, como el voraz (<em>Pagellus bogaraveo)</em>, el congrio <em>(Conger conger),</em> la bacaladilla <em>(Micromesistius poutassou),</em> o la gallineta <em>(Scorpaena scrofa)</em>.<a href="https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/06/08/antozoo_cd257356_800x450.jpg">El sistema arrecifal se compone principalmente de corales p&amp;eacute;treos (desmophyllus pertusum) y corales de la especie Madrepora oculata, que dan forma a la estructura. Aunque tambi&amp;eacute;n incluyen otras especies, como este coral blando (Anthomastus cf. grandiflorus). </a>Otros corales del Mediterráneo“Los corales oceánicos o de profundidad se encuentran por todos los mares, y abundan en algunas zonas del Mediterráneo. Pero el de Cabliers es especial, tanto por su riqueza como por su biodiversidad”, explica <a href="https://europe.oceana.org/es/sobre-oceana/personal-y-socios/oceana-staff/helena-alvarez">Helena Álvarez</a>, científica marina de OCEANA a <em>National Geographic España</em>. A diferencia de los corales tropicales, los de aguas frías <strong>no presentan colores brillantes, sino que son generalmente de tonos pardos o blanquecino</strong>s. La explicación es que a esas profundidades no llega la luz del sol, una condición imprescindible para que las algas realicen la fotosíntesis.Algas como las zooxantelas, responsables de la coloración de los corales tropicales, con los que establecen una relación simbiótica.Otra diferencia es la alimentación. “Los corales de profundidad recogen los nutrientes que se generan más arriba y que caen al fondo del mar. Dependen básicamente de los restos de animales muertos que se precipitan desde las capas superiores de la columna de agua”, explica la investigadora. Ello explica que los pólipos se distribuyan a lo largo de lugares estratégicos, aprovechando las corrientes marinas.La profundidad confiere a estos corales una barrera que los protege de los peligros de la superficie, aunque no los aísla completamente de las amenazas.Esa misma profundidad les sirve de barrera que los protege de los peligros que acechan en la superficie, aunque no los aísla completamente de las amenazas. Sufren el mismo estrés que los tropicales, aunque en una medida distinta. <strong>No les afecta tanto los cambios de temperatura, pero están acostumbrados a unas condiciones muy estables,</strong> con lo que cualquier cambio de temperatura o de presión podrían afectarles incluso más que a sus homólogos de aguas tropicales.Sin embargo, hasta la fecha, el arrecife de Cabliers se ha librado de estas amenazas al tiempo que se ha beneficiado del intercambio de corrientes…

Comments

Be the first to add a comment