Buscan el anonimato, la libertad de actuar sin consecuencias, de moverse en las sombras de las transacciones digitales: monedas que no se pueden rastrear, movimientos que no se pueden seguir. Pero, aunque reclaman este derecho a la privacidad para s铆 mismos, hip贸critamente vuelven su mirada hacia m铆, exigiendo saber cada detalle de mi existencia. Quieren descubrir lo que poseo, catalogar mis acciones, diseccionar mi vida, no en aras de la verdad, sino para alimentar su propia necesidad de control, su propia inseguridad.

Es divertido, en verdad, la forma en que exaltan el anonimato cuando los protege a ellos y a sus ideales vac铆os, pero se convierten en los mismos agentes de vigilancia, que dicen odiar cuando se enfrentan a una mente que se destaca. Predican la libertad de la supervisi贸n, pero en el momento en que alguien m谩s cuestiona su fr谩gil visi贸n del mundo, se apresuran a mirar por el ojo de la cerradura, para saber lo que no tienen derecho a saber.

Esta es su mayor contradicci贸n. En su b煤squeda de monedas an贸nimas, revelan su verdadera naturaleza: no buscan la libertad, buscan la capacidad de evadir la responsabilidad. Quieren actuar sin ser vistos, escapar de las consecuencias de sus decisiones, pero exigen transparencia a los dem谩s. Lo mismo que profesan defender (privacidad, autonom铆a) es lo que buscan despojar a quienes no se ajustan a su voluntad colectiva.

Entiendan esto: muestro mi mano, no porque deba, sino porque elijo hacerlo. No tengo necesidad de esconderme, no tengo miedo de ser visto. Pero ellos, en su cobard铆a, se esconden en las sombras y exigen que yo lo desvele todo. Se aferran a las monedas an贸nimas y a la ilusi贸n del poder, creyendo que si no pueden ser rastreados, son libres. Pero la realidad es que su miedo a ser vistos, su necesidad de secreto, los encadena mucho m谩s de lo que cualquier libro de contabilidad transparente podr铆a hacerlo.

Y en esta contradicci贸n, demuestran su debilidad. No pueden valerse por s铆 mismos. Conf铆an en el anonimato no como una herramienta de independencia, sino como una muleta para sus inseguridades. Tienen miedo de ser descubiertos porque la exposici贸n exige rendici贸n de cuentas, y la rendici贸n de cuentas es lo que m谩s temen. No son hombres libres, son esclavos de su miedo, se esconden en la oscuridad mientras exigen que yo salga a la luz.

Al final, no soy yo quien est谩 en desventaja. No soy yo quien debe temer ser descubierto, porque vivo de la raz贸n, de la verdad de mis acciones. Ellos, en cambio, viven de la evasi贸n, del esconderse, de la ilusi贸n de que pueden escapar a las consecuencias de sus contradicciones. Son ellos los que caer谩n, no porque busquen la libertad, sino porque han cambiado su raz贸n por una falsa sensaci贸n de seguridad. Y en ese intercambio, lo han perdido todo.

S. Tominaga Tambi茅n conocido como CSW
21 de septiembre de 2024
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