Noticias eXplora: La ciencia de la psicogeografía "Dime dónde vives y te diré cómo te sientes" puede ser un acertado remedo, elaborado a partir del mítico aforismo del filósofo Jean Anthelme Brillat-Savarin: «Dime lo que comes y te diré quién eres». La psicogeografía, el tema que nos ocupa, es la manera en la que el entorno en el que nos desenvolvemos influye en nuestro estado anímico. El asunto no es en absoluto trivial, ya que abarca no solo nuestro hogar, sino la influencia del entorno de trabajo y de aquellos espacios de nuestras ciudades y pueblos en los que hacemos vida, desde los parques a los hospitales, pasando por las calles y centros comerciales o los lugares de ocio. Más allá de la dimensión estética que puede determinar que un lugar nos agrade o no, la manera en la que los espacios se configuran, con sus formas, colores, combinaciones, sonidos, luminosidad, altura, etc., ejercen una poderosa influencia en nosotros, de la que con frecuencia no somos del todo conscientes. Ello explica que nos sintamos irritados e incómodos en ciertos lugares y por el contrario otros nos abracen invitándonos a no abandonarlos. ¿Alguna vez te has preguntado el motivo por el que los salvapantallas de ordenadores y smart tv reproducen en bucle relajantes escenas de la naturaleza? ¿Y la razón por la que la incidencia de depresiones y psicosis es mayor en la ciudades? Un exhaustivo estudio realizado en EE UU apuntaba a cómo las zonas montañosas cultivaban personalidades introvertidas, mientras que las costeras hacían lo propio con las extrovertidas. AMBIENTES ESTUDIADOS Estos conocimientos aplicados al neuromarketing explican los estudiados ambientes de los centros comerciales que estimulan las compras o la reducción de estímulos ambientales y la adecuada combinación de luz, sonido y aromas propia de los casinos, en los que se pierde la noción del tiempo. También puede ayudarnos a entender el éxito que acompaña a ciertos lugares habilitados para el estudio o bien para el cuidado y la recuperación de la salud. El punto de partida en ambos casos, la escuela y el hospital, pueden ser edificios insulsos, grises y cuadriculados, a modo de pequeñas jaulas, pero la manera en la que se corrigen las formas a través de pequeñas acciones o se redecoran las aulas, salas de espera, despachos y habitaciones, modifica sustancialmente su acción psicológica sobre el alumnado y los pacientes en los ejemplos que manejamos, creando entorno estimulantes, creativos y socializadores en el colegio, y motivadores, optimistas y revitalizantes en el hospital. Es comprensible que de fondo al lector le puedan resonar los ecos del Feng Shui y su milenaria propuesta de armonización de energías –cuestión no descartable en algunos casos–, pero de lo que aquí tratamos es de un territorio estudiado por una disciplina en proceso de maduración, la psicogeografía. En el laboratorio, los psicólogos han observado que las ratas son más 'felices', o están más relajadas o agresivas, en función de los espacios que ocupan Este concepto en origen roza el siglo de existencia y está vinculado con planteamientos filosóficos que se han trasladado al urbanismo, al arte e incluso a toda una forma de vida que entiende al ser humano como una unidad con su entorno, con el espacio en el que vive. Si reflexionamos un instante, y esto es algo estudiado por diferentes ramas de la psicología, tiene sentido que nuestro desarrollo, madurez y comportamiento estén conectados con el ambiente. De hecho, en el día a día modificamos conscientemente nuestro comportamiento en función de dónde estamos: cantamos en la ducha, nos permitimos un grito a todo pulmón frente a un acantilado, cerramos los ojos respirando profundamente frente al mar o en un bosque, adoptamos una pose seria al participar en ciertas ceremonias o nos desmelenamos en la grada siguiendo a nuestro equipo. Sin embargo, a nivel inconsciente la influencia es mucho mayor y permanente. En el laboratorio, los psicólogos han observado que las ratas son más "felices", o están más relajadas o…

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