Una erupción volcánica es una de las fuerzas geológicas más brutales y primarias del planeta Tierra y, como se ha visto durante siglos, sus efectos pueden tener consecuencias devastadoras para su entorno y las comunidades que viven a su alrededor. En la actualidad, <strong>alrededor de 500 volcanes expulsan gas hacia el exterior</strong>, aportando emisiones de CO2 al ciclo global de carbono.En la isla de Manam, en Papúa Nueva Guinea, un grupo internacional de investigadores encabezado por la <a href="https://www.bristol.ac.uk">Universidad de Bristol</a> ha abierto una nueva posibilidad para la <strong>exploración y la recolección de datos en algunos de los volcanes más inaccesibles del mundo</strong>. A partir del uso de drones no tripulados, los expertos han sobrevolado el volcán Manam y han combinado los datos obtenidos con los registros que ya tenían sobre su actividad, abriendo un nuevo abanico de posibilidades para el estudio de volcanes activos de complicado acceso.<a href="/medio/2020/11/04/desde-el-pueblo-de-baliau-la-comunidad-local-de-manam-observa-atenta-la-actividad-del-volcan_c5a79e8d_800x600.jpg">Desde el pueblo de Baliau, la comunidad local de Manam observa atenta la actividad del volcán.</a>Desde el pueblo de Baliau, la comunidad local de Manam observa atenta la actividad del volcán.Foto: Emma Liu<strong>El objetivo del Proyecto ABOVE es la implementación de la robótica aérea</strong> para monitorizar las emisiones de CO2 y, de este modo, contar con más datos para conocer mejor la actividad volcánica, analizar las emisiones de los volcanes más impenetrables del planeta y, en la medida de lo posible, tratar de predecir posibles erupciones volcánicas con la mayor precisión posible. Además, al emplear drones no tripulados la seguridad de los investigadores tampoco se pone en peligro, un punto clave cuando el punto de mira se centra en salvar vidas.Las <strong>predicciones de la actividad volcánica dependen de muchos factores</strong>: la actividad del volcán puede ser inestable y los movimientos de las placas tectónicas de la zona también podrían desencadenar de una erupción imprevista, además de tener en cuenta la cantidad de magma en su interior o las emisiones de CO2 que el propio volcán expulsa. Controlar esas emisiones, además de ofrecer a los científicos otra perspectiva para su análisis, permite conocer cuál es su impacto sobre la salud de las comunidades que habitan en regiones próximas a estos volcanes para que, en caso de ser nocivas, se tomen medidas al respecto.Tecnología vanguardista para la exploración volcánicaEl equipo desplegado en Manam, liderado por la científica Emma Liu del University College de Londres, acaba de publicar los <a href="https://advances.sciencemag.org/content/6/44/eabb9103">resultados de su estudio</a> en la revista <em>Science Advances</em>, donde aseguran haber dado con un <strong>método seguro y eficiente para obtener datos fiables de las emisiones de gases del volcán</strong>. Al equipar los drones con sensores de gas en miniatura, espectrómetros y recolectores de muestras, pudieron analizar las emisiones de gas de la cumbre del Manam en pocas horas. También han subrayado que, en volcanes como el de Papúa Nueva Guinea donde la accesibilidad es reducida, los <strong>drones son la única manera de obtener esas muestras de forma segura</strong> sin que la seguridad de los científicos se vea comprometida."Los vehículos aéreos no tripulados están cambiando el modo en el que los vulcanólogos recolectan los datos. <strong>Nos permiten unas mediciones más seguras, consistentes y desde una distancia más cercana</strong>, por lo que se están convirtiendo en instrumentos clave para los científicos a ls hora de monitorizar volcanes", asegura Matthew Watson, vulcanólogo del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol.<a href="/medio/2020/11/04/jorge-andres-diaz-y-alfredo-alan-preparan-al-dron-para-una-maniobra-de-despegue_08357ff0_800x533.jpg">Jorge Andrés Díaz y Alfredo…

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