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https://static1.abc.es/media/ciencia/2020/09/29/eso2016a-p-kSyD--620x349@abc.jpg">Media</a>Los agujeros negros supermasivos, regiones del espacio con masas de mil millones de soles, surgieron por primera a partir del colapso de las primeras estrellas, menos de mil millones de años después del Big Bang. Hasta ahora, los astrónomos han tenido dificultades para explicar cómo estos gigantes pudieron crecer tanto en tan poco tiempo, pero una nueva investigación quizás pueda arrojar luz sobre el asunto. Con la ayuda del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), ubicado en el desierto de Atacama (Chile), investigadores italianos han descubierto seis galaxias alrededor de un agujero negro supermasivo tan solo 900 años después del origen del universo. Es la primera vez que observan un grupo tan apiñado en una época tan temprana del cosmos. El hallazgo apoya la teoría de que los agujeros negros pueden crecer rápidamente dentro de enormes estructuras similares a una tela de araña que contengan en su interior grandes cantidades gas para alimentarlos. «Esta investigación fue impulsada, principalmente, por el deseo de entender uno de los objetos astronómicos más desafiantes: los agujeros negros supermasivos en el universo primitivo. Son sistemas extremos y, hasta la fecha, no habíamos logrado una forma convincente de explicar su existencia», afirma Marco Mignoli, astrónomo del Instituto Nacional de Astrofísica (INAF) en Bolonia (Italia) y autor principal de la nueva investigación publicada este miércoles en «Astronomy & Astrophysics Letters».<iframe width="100%" height="349" src="
https://www.youtube.com/embed/sMRDN85QmvQ" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe> 300 veces el tamaño de la Vía Láctea Las nuevas observaciones revelaron la presencia de varias galaxias alrededor de un agujero negro supermasivo, todas dentro de una red cósmica de gas que se extiende a más de 300 veces el tamaño de la Vía Láctea. «Los filamentos de esta red cósmica son como los hilos de una tela de araña -explica Mignoli-; las galaxias permanecen y crecen donde los filamentos se cruzan, y las corrientes de gas, disponibles para alimentar tanto a las galaxias como al agujero negro supermasivo central, pueden fluir a lo largo de los filamentos». La luz de esta gran estructura similar a una red, con su agujero negro de mil millones de masas solares, ha viajado hasta nosotros desde una época en la que el universo tenía solo 900 millones de años. «Nuestro trabajo ha colocado una pieza importante en el rompecabezas, en gran parte incompleto, de la formación y el rápido crecimiento tras el Big Bang de objetos tan extremos, aunque relativamente abundantes», afirma el coautor Roberto Gilli, también astrónomo del INAF. Esta red y las galaxias que hay en su interior contienen suficiente gas como para proporcionar el combustible que el agujero negro central necesita para convertirse rápidamente en un gigante supermasivo. Pero, ¿cómo se formaron antes estas estructuras tan grandes? Los astrónomos apoyan la idea de que la clave está en los halos gigantes de la misteriosa materia oscura. Se cree que, en el universo primitivo, estas grandes regiones de materia invisible atraen enormes cantidades de gas; juntos, el gas y la materia oscura invisible forman estas estructuras similares a redes donde las galaxias y los agujeros negros pueden evolucionar. Para Colin Norman, de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (EE.UU.) y también coautor del estudio, «nuestro hallazgo apoya la idea de que los agujeros negros más distantes y masivos se forman y crecen dentro de enormes halos de materia oscura en estructuras a gran escala, y que la ausencia de detecciones anteriores de tales estructuras probablemente se debió a limitaciones observacionales». Las galaxias detectadas son algunas de las más débiles que pueden observar los telescopios actuales.…