Eric Clapton es considerado hoy por hoy uno de los <a href="https://los40.com/los40/2019/11/05/los40classic/1572977465_823329.html">mejores guitarristas de la historia</a>. Un título que no ostenta cualquiera y que a este guitarrista le llevó a colarse en la lista de <strong>ganadores de los Premios Grammy</strong> en más de una ocasión. Lo que explica que sea muy querido, especialmente, por la sociedad británica. Pese a que la carrera de Clatpon ha estado marcada por muchos giros, su afán de superación le ha llevado a coronarse como un <strong>auténtico dios en la música</strong>, pero como un escéptico en su más estricta intimidad.Pese a que su impoluta técnica a la hora de tocar la guitarra le ha hecho coronarse como un auténtico maestro en este arte, muchos han sido y son los que siguen reconociéndole bajo el <strong>apodo de "Slowhand"</strong>. Muchos creen que este alias responde a la técnica que utiliza Clapton para tocar la guitarra, pero realmente va mucho más allá de algo técnico. Curiosamente y como a todo guitarrista, las cuerdas finas de este instrumento pueden romperse y con tan mala suerte de que esta situación tiende a repitirse siempre en pleno show. Precisamente, por eso y cuando llegaba el momento de cambiarlas en pleno concierto, él decidía <strong>tomarse su tiempo</strong> para hacerlo, algo más de lo normal.Es entonces cuando el público se arrancaba con un aplauso que iba ganando ritmo y fuerza a medida que Clapton terminaba de <strong>cambiar las cuerdas de su guitarra</strong>. Fue en uno de esos momentos en el que Clapton estaba en pleno show, cuando Giogio Gomelsky, el manager de The Yardbirds, encontró la posibilidad de hacer un juego de palabras con la primera sílaba de su apellido. Y poco a poco, comenzó a llamarle Eric “Slowhand” Clapton, un apodo con el que finalmente ha dejado y sigue dejando huella en la historia de la música. De hecho, en sus más de 25 álbumes publicados, curiosamente uno de los que más éxito generó fue aquel con el que compartía nombre homónimo: Slowhand, que salió a la luz en 1977.Luces y sombrasLa vida de Eric Clapton ha sido de lo de más hiperbólica, ya que ha estado marcada por muchas luces y sombras. Si recopilamos su vida artística podría decirse que ha sido una <strong>leyenda muy respetada y admirada</strong> casi de forma unánime. Sin embargo, en lo que concierne a su vida privada ha tocado fondo en numerosas ocasiones, no solo con sus adicciones a las drogas, sino también con la muerte de una hija y sus turbulentas historias de amor, que se iban reflejando a de forma simultánea en todas y cada una de sus producciones.El origen probablemente se remonte a su infancia, cuando Clapton sufrió el <strong>abandono de su madre</strong>, lo que le llevó a criarse con sus abuelos. Seguramente la ausencia de una figura materna marcaron el resto de los capítulos de su vida: la búsqueda de una pareja estable, su deseo de tener hijos y sus problemas de dependencia con las drogas le acabaron arrastraron a etapas muy turbulentas.Aunque sin duda, lo que más le ha marcado a Clapton fue la pérdida de su pequeña. Un trágico suceso que inspiró al guitarrista a componer <strong>Tears in Heaven, la canción más popular</strong> del álbum Leyla, que se lanzó en 1970. Aunque este disco también estuvo en el ojo crítico por la canción que comparte nombre con el álbum, ya que durante su lanzamiento no tuvo demasiada acogida, pero con el paso de los años ha logrado coronarse como una de las <strong>canciones de amor más reseñables en el mundo del rock</strong>.Una auténtica leyendaPese a que parte de los inicios de su carrera estuvieron marcados por <a href="https://los40.com/los40/2021/03/10/los40classic/1615387795_318399.html">su importante papel en The Yardbirds</a>, Claptón, pese a tener su vida personal patas arriba, decidió tomar las riendas de su vida y empezar con una <strong>carrera en solitario</strong> que se ha extendido hasta la actualidad. Durante todo este tiempo hemos podido ver como esta leyenda se ha ido consagrando como…

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