No cabe duda de que la desinformación es un problema creciente en Internet.

Lo vemos todos los días: rumores, falsedades y medias verdades que se propagan como un reguero de pólvora. Pero quiero ser claro: la respuesta a este problema no es la censura. No se trata de silenciar voces o eliminar información.

La respuesta está en algo mucho más poderoso: la atribución y la rendición de cuentas.
En este momento, vemos que demasiadas personas tienen miedo de la verdad.

Temen la responsabilidad que conlleva tener que rendir cuentas por sus palabras.

Pero la verdad, amigos míos, debe ser emitida de manera responsable. Y para ello, necesitamos un sistema de rendición de cuentas.

El anonimato, tal como existe hoy, es lo que genera desinformación. Cuando las personas se esconden detrás de un velo de anonimato, no podemos exigirles responsabilidades. No podemos exigirles responsabilidades por sus ideas.

No podemos debatir abiertamente y honestamente cuando quienes difunden desinformación pueden simplemente borrar su rastro y desaparecer.
Lo que necesitamos es un sistema que sea abierto y transparente, pero que también respete la privacidad.

Hay una diferencia fundamental entre el anonimato y la privacidad.

Un seudónimo, como los que usaban los padres fundadores de Estados Unidos, puede seguir teniendo peso y generar credibilidad con el tiempo.

Puede que no conozcamos el nombre de inmediato, pero podemos seguir las ideas y atribuírselas a alguien que se mantiene fiel a sus palabras.

Eso es diferente del anonimato que vemos hoy, que permite a la gente esconderse en la oscuridad y difundir información errónea sin consecuencias.
El anonimato es el caldo de cultivo para la desinformación.

Es donde las ideas pueden crecer sin escrutinio, sin rendición de cuentas.

Pero la privacidad... la privacidad es diferente. Permite a las personas proteger sus vidas personales sin dejar de defender sus ideas.

Los padres fundadores de Estados Unidos usaban seudónimos, sí, pero aún podemos rastrear esos nombres hasta los hombres que construyeron esta nación.

Esa es la diferencia.

El anonimato es lo que vive en la oscuridad. La privacidad es lo que vive en la luz.
Y si vamos a luchar contra la desinformación, no lo haremos censurando voces, sino

sacando la verdad a la luz,

exigiendo a las personas que rindan cuentas de sus palabras y acciones,

construyendo sistemas que permitan el debate, la transparencia y la rendición de cuentas, no sistemas que fomenten el ocultamiento, la eliminación y la desaparición.
La desinformación no puede prosperar cuando la verdad sale a la luz.

Pero sólo podemos lograrlo si nos alejamos de las sombras del anonimato y nos adentramos en la luz de la privacidad, la responsabilidad y la verdad.

Así que no tengamos miedo de la verdad, ni de defenderla.

Porque sólo cuando consigamos la verdad, sólo cuando nos hagamos responsables de ella, podremos avanzar de verdad.

S. Tominaga
@CsTominaga
19h • 6 tweets
Oct 03, 2024
https://threadreaderapp.com/thread/1841638758984388655.html

Comments

Be the first to add a comment