Cinco pasos para alimentar al mundo
Cuando hablamos de amenazas para el medio ambiente, solemos pensar en coches y chimeneas, pero nunca en la comida. Sin embargo, nuestra necesidad de alimentarnos es una de las mayores presiones que pesan sobre el planeta.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/15/mm8154b-20130629-03251_f97099fd_800x533.jpg">En la finca Vulgamore, cerca de Scott City, Kansas, cada cosechadora puede segar y trillar hasta 10 hect&aacute;reas de trigo en una hora, adem&aacute;s de reunir datos en tiempo real sobre el rendimiento del cultivo. La mayor&iacute;a de los alimentos que consumen los estadounidenses se producen en este tipo de explotaciones a gran escala, mecanizadas, que cultivan la misma planta hect&aacute;rea tras hect&aacute;rea, lo que permite producir m&aacute;s con menos trabajo. </a><a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/15/mm8154b-20130905-14666_179012de_800x533.jpg">En la granja Mantiqueira, en Brasil, ocho millones de gallinas ponen 5,4 millones de huevos al d&iacute;a. Unas cintas transportadoras llevan los huevos directamente a la planta envasadora. La demanda de carne se ha triplicado en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas y el consumo de huevos se ha multiplicado por siete, lo que ha impulsado una gran expansi&oacute;n de las instalaciones de producci&oacute;n animal a gran escala. </a>Las actividades agropecuarias se cuentan entre uno de los factores que más contribuyen al cambio climático, ya que emiten más gases de efecto invernadero que todos los coches, camiones, trenes y aviones juntos, principalmente por el metano que desprenden el ganado y los arrozales, el óxido nitroso de los cultivos fertilizados y el dióxido de carbono derivado de talar bosques para cultivar la tierra o criar ganado. Asimismo son las principales consumidoras de nuestras valiosas reservas de agua dulce y una importante fuente de contaminación, <a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/grandes-reportajes/un-planeta-fertilizado-2_7203">ya que los fertilizantes y el estiércol transportados por la escorrentía alteran el frágil ecosistema de lagos, ríos y costas en todo el mundo.</a> Además, la agricultura y la ganadería aceleran la pérdida de biodiversidad. Cuando despejamos praderas o talamos bosques para destinar el suelo a usos agropecuarios, perdemos hábitats de vital importancia, por lo que estas actividades son uno de los principales motores de la extinción de especies salvajes.<a href="
https://www.nationalgeographic.com.es/medio/2022/11/15/mm8154b-20130830-11540_0fdbd535_800x533.jpg">Una cosecha excepcionalmente buena de ma&iacute;z se amontona delante de unos silos llenos hasta los topes en el estado brasile&ntilde;o de Mato Grosso, que exporta buena parte de su producci&oacute;n de cereales a China y Corea del Sur como alimento para cerdos y gallinas. La demanda de m&aacute;s cultivos para alimentar el ganado es una de las razones por las cuales los expertos afirman que ser&aacute; necesario duplicar la producci&oacute;n agr&iacute;cola para 2050. </a><strong>Los cambios medioambientales causados por el sector agropecuario son enormes y no hacen más que aumentar en todo el mundo</strong>, a medida que la necesidad de alimentos se vuelve más acuciante. Para mediados de siglo probablemente tendremos 2.000 millones de bocas más que alimentar, cuando la población mundial alcance los 9.000 millones. Pero esta no es la única razón por la que necesitaremos más comida. La difusión de la prosperidad en todo el globo, en especial en China y la India, está impulsando una mayor demanda de carne, huevos y lácteos, lo que a su vez incrementa la presión para producir más maíz y soja destinados a piensos para el ganado vacuno, porcino y avícola. <strong>Si estas tendencias se mantienen, el impacto doble del crecimiento poblacional y las dietas con mayor componente animal nos obligarán…